San Antonio del Norte, La Paz – Es una pareja honduro-estadounidense, Mary Luz Meléndez y Charles Wisell, dos ciudadanos de mundos distintos, unidos por el amor y que trasladan la bondad de sus vidas a la de hondureños menos favorecidos.

Así, sus espíritus solidarios les hacen permanecer cerca de la gente para servir especialmente en los temas relacionados con la educación, en un país donde la brecha educativa excluyó del sistema en 2025 a por lo menos 1 millón 079 mil 525 menores de acuerdo con el Estado de País Educación 2025.

El compromiso de Mary Luz y Charles con Honduras es una serie de pequeñas acciones que cambian vidas. Es apenas un grano de arena, pero en él expresan en acciones un cambio en el que todos debemos involucrarnos. Ellos llegaron hace escasos días a San Antonio del Norte, La Paz, pueblo natal de la esposa hondureña y de su familia, allí centran su atención, llevaron materiales escolares y tecnológicos a centenares de estudiantes del Instituto Pedro Ochoa Osorto.

La alegría de los menores estudiantes al recibir la donación.

En el modesto instituto donde se forman estos jóvenes de San Antonio del Norte, la pareja llevó mochilas con un kit básico de útiles escolares, acondicionaron un aula convirtiéndola en un moderno laboratorio de computación con 14 computadoras laptop, pantalla, oasis, escritorios, sillas y conexión de internet garantizada por dos años para que los estudiantes desarrollen sus habilidades.

El centro de enseñanza Instituto Pedro Ochoa Osorto -fundado en 1975- fue el escenario donde las miradas de los educandos se confundían y entrelazaban con la esperanza de los padres de familia que acudieron alegres para recibir el significativo aporte.

San Antonio del Norte es un municipio del departamento de La Paz, conocido por su clima ventoso y la «Piedra Gorda», la piedra superficial más grande del país. Fundado históricamente como «San Antonio de Padua» en 1739, es un pequeño pueblo de tradición colonial con una población estimada de menos de 3,000 habitantes. Sus pequeñas calles y casas pintorescas dieron el recibimiento a la comitiva que llegó para llevar esperanzas y alegría.

Los Wisell – Meléndez, que radican en Nueva York donde forjan sus vidas con trabajo y prosperidad, llegaron hasta allí y decidieron extender su mano a la juventud como pieza clave para que el tradicional poblado alcance mayores índices de desarrollo humano. En ese sentido, su gestión en el consorcio “Lipsig, Freund & Wisell, PLLC” permitió poder llevar el donativo que no es el único que han compartido con grupos hondureños que requieren apoyo solidario.

También trabajan en pro de los migrantes hondureños y centroamericanos en los Estados Unidos, donde orientan, documentan y posibilitan que muchos obtengan sus permisos, documentos, regularicen su estatus migratorio o puedan recibir protección.

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Matrimonio solidario

Wisell, abogado de profesión, neoyorquino, letrado hace 30 años y casado con la hondureña Meléndez desde hace 13 años, avivan desde su trinchera la solidaridad para favorecer a los jóvenes en formación educativa.

De su lado, Mary Luz –nativa de San Antonio del Norte– vuelve cada vez que puede a Honduras, pero no lo hace con las manos vacías, siempre trae algo para sus compatriotas.

A través del consorcio de abogados neoyorquino “Lipsig, Freund & Wisell, PLLC”, del cual Charles es uno de los socios mayoritarios, llevaron esperanza y alegría a cientos de niños paceños, muchos de los cuáles no contaban con los recursos para arrancar el año lectivo, de acuerdo con lo declarado por humildes padres que recibieron la donación.

Mariluz como tantos hondureños migró, pero su vínculo con Honduras se mantiene intacto y ella logró extenderlo al corazón de su esposo. Juntos construyen iniciativas para favorecer a jóvenes y a migrantes en general.

Con su perfecto español, el abogado Wisell expresó que “todos los estudiantes deben tener buena educación, especialmente en este lugar que es muy especial para mí porque es el pueblo de mi esposa y su familia. Nosotros queremos seguir haciendo cosas para mejorar la comunidad”.

Prometió que construirán un salón bien equipado de Ciencias Naturales y otro para la asignatura de inglés. “Queremos hacer lo mismo que tienen las escuelas privadas de Tegucigalpa”, dijo.

Valiosa donación escolar y tecnológica

Cientos de estudiantes de este municipio se verán directamente beneficiados gracias a la generosa donación de útiles escolares y la implementación de un moderno laboratorio de computación, realizada por una pareja altruista comprometida con el desarrollo educativo de la niñez y juventud local.

La contribución de los donantes incluyó mochilas, cuadernos, lápices, material didáctico y otros insumos esenciales que fueron entregados a estudiantes de distintos centros educativos, aliviando la carga económica de muchas familias y fortaleciendo las condiciones de aprendizaje en las aulas.

Además, como parte del aporte más significativo, se inauguró un moderno laboratorio de computación completamente equipado con computadoras laptop, oasis, archivero y una pantalla grande, que permitirá a los alumnos acceder a herramientas tecnológicas fundamentales para su formación académica. Este espacio facilitará el aprendizaje digital, la investigación y el desarrollo de habilidades clave para enfrentar los retos del mundo actual.

Autoridades educativas y comunitarias expresaron su agradecimiento, destacando que este tipo de iniciativas tienen un impacto profundo y duradero en la educación. “No solo se trata de una donación material, sino de una inversión en el futuro de nuestros estudiantes”, señalaron durante el acto de entrega.

La pareja benefactora, que prefiere mantener un perfil discreto, manifestó que su principal motivación es contribuir a crear más y mejores oportunidades para la niñez de San Antonio del Norte, La Paz, reafirmando que la educación es una de las herramientas más poderosas para transformar vidas.

Con acciones como esta, la comunidad reafirma que la solidaridad y el compromiso social pueden marcar una diferencia real en el desarrollo educativo y humano de las nuevas generaciones.

Agradecimiento eterno

Proceso Digital se trasladó con su equipo periodístico a este municipio cercano a El Salvador para constatar la alegría y la expectación generada por el donativo escolar y tecnológico.

El docente del área de informática, Óscar Gómez Ruiz dijo que como educadores valoran tener las herramientas adecuadas para la formación de los alumnos.

“Con todas las dificultades económicas de los padres, esto viene a ayudar muchísimo a las familias de San Antonio del Norte para sacar el mayor de los provechos a las herramientas tecnológicas que permitan mayor conectividad hacia el exterior y mayor competitividad en educación”, desglosó.

Para el director del Instituto Pedro Ochoa Osorto, Modesto Alvarado, la donación es un aporte significativo para la educación del municipio.

“Estamos muy agradecidos con el abogado Charles Wisell por este hermoso gesto que ha tenido con la institución. Aquí teníamos una carrera de computación que estaba mal asistida porque no contábamos con las herramientas necesarias para impartir estos conocimientos, pero ahora sí estamos fortalecidos con este enorme aporte”, expresó.

Calificó como un gran paso al desarrollo de las tecnologías la donación recibida por el centro de enseñanza. “No sabemos de dónde nos cayó esta bendición, pero la recibimos con el corazón”.

Mientras, la profesora Iris Maldonado valoró como un enorme gesto la donación de útiles y computadoras por parte del consorcio norteamericano. “Esto viene a paliar las necesidades de los padres de familia, ya que la situación económica está muy difícil, agradecemos el gesto de todo corazón este donativo que también beneficia a los alumnos de la escuela Celestino Padilla”. (JS)