Migrantes que trabajan en construcción, manufactura y hotelería con mayores dificultades para enviar remesas

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Un grupo de jornaleros hispanos espera que surja algún trabajo en una calle del sur de Houston, Texas (EEUU). EFE/Alvaro Ortiz/Archivo

Tegucigalpa – En el marco del Día Internacional de las Remesas, el director regional de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), Marcelo Pisani, señaló que actualmente los migrantes que trabajan en construcción, manufactura y hotelería, industrias en las cuales tradicionalmente se desempeñan las personas que migran a Norteamérica y Europa, son los que más afectados se ven por el COVID-19 y consecuentemente enfrentan dificultades para enviar divisas a sus familiares.

– En 2019, las remesas en todo el mundo significaron un flujo de 706 mil millones de dólares, la mayoría (554 mil millones) enviada hacia países de ingresos bajos.

El director regional de OIM reflexionó que las personas migrantes envían en promedio el 15 % de sus ingresos a sus familiares que se quedaron en la comunidad que los vio partir. Ese dinero representa hasta el 60% de los ingresos de las familias que las reciben.

No obstante, recordó que según datos del Banco Mundial el movimiento de las remesas en 2020 sufrirán el impacto económico de la pandemia, con una caída de 19.7% en el mundo, y 19.3% para América Latina y el Caribe.

A pesar de estas proyecciones, algunos países continuaron con un alza en las remesas, por lo menos durante los dos primeros meses del año. A medidas que transcurren los días, sin embargo, se empieza a notar la disminución de estos envíos.

En Guatemala, por ejemplo, el país reportó un aumento en las remesas durante los meses de enero y febrero de 2020 con respecto a los mismos meses del año anterior. Si bien en marzo, abril y mayo se notó una caída en comparación con el 2019, en mayo de este año se reportaron más remesas que en 2018. Aun así el balance a mayo es una disminución del 3% si se compara con el año previo.

En México, durante marzo, mes en que se declaró la pandemia, las remesas prácticamente se duplicaron respecto al mes anterior, lo que significó el mayor incremento mensual de remesas desde 1995, y así como el mayor ingreso percibido por remesas por parte de las familias receptoras, con 378 dólares. Algunos economistas suponen que este aumento se pudo deber a un temor por parte de las personas migrantes de que se redujeran sus ingresos en los países de destino, y que hayan enviado ahorros a sus familiares.

En otros países sin embargo las predicciones se han cumplido y se ha mostrado una disminución en la recepción de remesas. Tal es el caso de Honduras, que entre enero y marzo decreció 1,1 en este rubro respecto al año anterior, aparentemente como consecuencia de la pérdida de ingresos en los países de destino, sobre todo Estados Unidos, a causa del brote de COVID-19. Esta cifra se recrudece con el paso de los meses, pues entre marzo y abril de 2020 el país reportó 43% menos de remesas con relación a 2019.

Caso similar se presenta en El Salvador, donde se reporta que entre enero y abril de 2020 hubo una reducción de 9,8% de remesas respecto al año anterior. La amplia mayoría de las remesas en este país (95.4%) provienen de Estados Unidos, uno de los lugares más golpeados por la pandemia, por lo que se espera que con la paulatina apertura de estados las remesas se fortalezcan. 

El principal factor para la reducción en el envío de remesas hacia Centroamérica probablemente sea la reducción en los ingresos debido a la COVID-19, de las personas migrantes que se encuentran en Estados Unidos. Sin embargo, existe otros factores asociados a la pandemia que también hay que tomar en cuenta, tales como la vulnerabilidad en salud de las personas migrantes; la recesión económica, pues se calcula que 595 mil trabajadores migrantes podrían verse afectados; y la exclusión de las personas migrantes de los sistemas de respuesta a la pandemia, lo que las deja más vulnerables ante una crisis global.

Reducir el costo de envío de remesas es necesario para ayudar a atenuar esta situación, acción en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), concretamente, la meta 10.c del Objetivo 10, que recomienda reducir a menos del tres por ciento los costes de transacción de las remesas de las personas migrantes.  En promedio, el costo de envío de remesas es del 6,79%, muy por encima del 3% sugerido en los ODS.

A medida que la migración ha aumentado, también lo ha hecho la importancia de las remesas para el desarrollo de los países de ingresos bajos y medios, donde este flujo de dinero es tres veces mayor que el monto de la ayuda al desarrollo y muy similar a la inversión extranjera directa. Las remesas pueden ayudar a lograr múltiples ODS, así que es importante vigilar su ausencia pues inevitablemente obstaculizará las posibilidades de crecimiento de los países receptores.

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