
Tegucigalpa – (Especial Ronald Ordóñez) Desde parálisis, úlceras curadas y la protección ante un asalto a mano armada, son tan solo algunos de los milagros que los hondureños agradecen este año a la Virgen de Suyapa que arriba a su 279 aniversario.
-Esta devoción une a hondureños de todas las clases sociales, fomentando un sentido de comunidad que trasciende fronteras.
-Con apenas seis centímetros y medio, la pequeña imagen es responsable de innumerables milagros, según el testimonio de miles de hondureños y la certificación de la propia Iglesia Católica de Honduras.
Esta celebración no solo rememora un evento histórico y milagroso, sino que también fortalece la devoción y la unidad espiritual de millones de fieles en todo el país y más allá de las fronteras.
En un contexto de desafíos cotidianos, la fiesta anual se convierte en un faro de esperanza y fe, atrayendo peregrinos de diversas regiones para rendir homenaje a «La Morenita», como cariñosamente se le conoce.
Proceso Digital conversó con varios peregrinos que dijeron hoy tienen mucho más que agradecer que pedir a la Madre de Dios y Patrona de Honduras.
Virgen milagrosa
En silla de ruedas llegó un año más a los pies de la Virgen de Suyapa, doña María del Carmen Espinal, de 69 años, quien desde que era una niña visita el templo para venerar a la virgen milagrosa.
Narró a Proceso Digital que la Virgen de Suyapa le ha concedido varios milagros, el último es la curación de dos úlceras en sus piernas.
Sin embargo, antes la Virgen ya le había mostrado su intercesión cuando en una ocasión en su juventud caminaba por Tegucigalpa después de haber cobrado la quincena en su trabajo y un asaltante le salió al paso y le pidió la cartera.
“Yo solo clame al cielo Virgencita ayúdame, y el asaltante se retiró de inmediato; a mis espaldas venían dos policías”, relató la devota.
Hoy, aunque las úlceras en sus piernas le obligan a avanzar en silla de rueda, dice que tiene la fe de una sanación completa y volver a caminar, todo se lo debe a la Virgen de Suyapa, acotó.
De su lado, Juana Evangelista Cerrato Rivas, de 75 años, compartió con Proceso Digital que hace dos permanecía postrada a causa de una parálisis total de su cuerpo.
Pensó que no volvería a caminar, pero su fe y devoción por la Virgen de Suyapa la impulsaron a orar por un milagro, mismo que recibió y por el que este año acudió al templo de la “morenita” para agradecer por los favores recibidos.
Otro milagro que recibió doña Juana es la curación de una nieta que nació con problemas en los riñones a quien al cumplir los cuatros años la llevó a los pies del altar de la Virgen de Suyapa para agradecer el milagro.

Mucho que agradecer
De su lado, los devotos Juan Ángel Gonzales y Delia María Gómez se reservaron de compartir el milagro recibido, pero expresaron ante los micrófonos de este medio de comunicación que es mucho más lo que tienen que agradecer que pedir a la Virgen de Suyapa.

Ambos devotos llegaron en peregrinación a la Basílica Menor y recordaron que antes lo hacían caminando desde sus comunidades.
Ahora, su avanzada edad no les permite realizar esta travesía, pero no la tradición de llegar cada año a los pies de la Virgen, una costumbre que fue heredada por sus padres y que también quieren heredar a sus hijos.
Ambos señalaron que tienen mucho que agradecer a la Madre de Dios.
Su fe les impulsa a visitar a la Virgen de Suyapa en más de una ocasión al año, pero de forma permanente en su fiesta de hallazgo.
Advocación
El sacerdote Yony Murillo de la Parroquia San José de la Montaña en la Arquidiócesis de Tegucigalpa, explicó a Proceso Digital que la advocación de la Virgen María hace referencia a las diferentes formas en la que la Madre de Dios se presenta a la humanidad, puede ser bajo el nombre de Virgen de Guadalupe, Virgen Milagrosa o Virgen de Suyapa, dijo.
“En el caso de Honduras se quiso presentar como la Virgen de Suyapa, pero se trata de la misma Virgen María, la Madre de Dios”, caviló.
En palabras coloquiales, es la misma madre con distintas ropas o cualidades, agregó.
María es un modelo a seguir como discípula de Jesús, por lo que es necesario establecer que nosotros -los católicos- no adoramos a María. Veneramos su vida, testimonio, ejemplo y constancia en el seguimiento a Cristo, dijo.

La historia
La historia de la Virgen de Suyapa se remonta al sábado 3 de febrero de 1747, cuando el agricultor Alejandro Colindres y el joven Lorenzo Martínez, un niño de ocho años, regresaban exhaustos de una jornada de cosecha de maíz en las afueras de Tegucigalpa.
Al buscar refugio para pasar la noche en el cerro El Piligüín, Colindres sintió un objeto duro bajo su cuerpo y, al examinarlo, descubrió una diminuta estatua de cedro de aproximadamente seis centímetros, representando a la Virgen María con las manos en oración.

Inicialmente, la imagen fue llevada al hogar de la familia Colindres, donde comenzó a ser venerada por los vecinos. Este hallazgo fue considerado un milagro divino, y en 1796 se registró el primer milagro atribuido a la Virgen, consolidando su reputación como protectora.
En 1925, el Papa Pío XI la declaró oficialmente Patrona de Honduras, y desde entonces, su festividad se celebra el 3 de febrero.
La imagen, tallada en madera de cedro y con un estilo que evoca la advocación de Nuestra Señora de la Concepción, reposa en la Basílica Menor de Suyapa en Tegucigalpa, un santuario que atrae a peregrinos de toda Centroamérica.
Nuestra Señora de Suyapa mide apenas seis centímetros y medio; obra muy antigua posiblemente trabajada con devoción por algún artista aficionado. En su mirada angelical se refleja la nobleza de la raza indígena. Es morena, de rostro ovalado, mejillas redondeadas, y su lacia cabellera le llega hasta los hombros.

Devoción
La fiesta de la Virgen de Suyapa trasciende lo religioso para convertirse en un pilar de la identidad hondureña. Cada año, miles de fieles acuden al santuario no solo para orar, sino para renovar su fe en tiempos de adversidad, este 2026 no es la excepción.
Como «Capitana General de las Fuerzas Armadas de Honduras», la Virgen simboliza protección y unidad, inspirando devoción que se manifiesta en milagros personales y colectivos.
En 2026, con el lema «Donde María está, renace la paz», la celebración enfatiza la reconciliación y la esperanza.
Testimonios de peregrinos destacan cómo la Virgen aviva la fe: desde curaciones milagrosas hasta consuelo en crisis económicas o familiares.

Legado eterno de fe
El 279 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa no es solo una conmemoración histórica, sino un recordatorio vivo de cómo la fe puede transformar una nación.
En un mundo cada vez más secular, esta fiesta mantiene encendida la llama de la devoción en Honduras, invitando a todos a reflexionar sobre el poder de lo divino en la vida cotidiana.
Como cada año, miles encontrarán en «La Morenita» la fuerza para enfrentar el futuro con esperanza renovada. (RO)






