Tegucigalpa– El nuevo obispo de la Diócesis de Danlí, El Paraíso, monseñor Patricio Larrosa, manifestó su disposición de servir a la Iglesia y a la población de la región, destacando que uno de los principales desafíos de su nueva misión será acompañar a las comunidades afectadas por la migración, la pobreza y otras problemáticas sociales.

Larrosa reconoció que su nombramiento fue una sorpresa, ya que su labor pastoral durante los últimos años estuvo centrada principalmente en el departamento de Francisco Morazán. No obstante, aseguró que asume con responsabilidad la tarea encomendada por la Iglesia y que su primera misión será conocer la realidad de la diócesis para incorporarse al trabajo que ya realizan las comunidades y aportar desde su experiencia pastoral.

«Es un reto y una gran responsabilidad. Primero debo conocer el camino que ha recorrido la diócesis, saber qué está haciendo y hacia dónde va, para luego incorporarme y colaborar en la misión que la Iglesia desarrolla en esa zona del país», expresó.

El religioso destacó que la migración será uno de los temas prioritarios en su gestión, debido a que El Paraíso es una de las regiones con mayor flujo migratorio del país. Añadió que la Iglesia debe mantener una presencia cercana con las personas más vulnerables y ejercer una labor profética frente a fenómenos como la violencia, el narcotráfico, la corrupción, la desigualdad y la injusticia.

Larrosa afirmó que el Evangelio continúa siendo la principal guía para responder a los desafíos actuales de la sociedad. Señaló que el mensaje de Jesucristo sigue vigente y que la misión de la Iglesia es acompañar a las comunidades, fortalecer la esperanza y promover la fraternidad, especialmente entre quienes enfrentan mayores dificultades.

Como lema episcopal eligió la expresión latina «Fiat« («Hágase»), inspirada en la respuesta de la Virgen María al aceptar la voluntad de Dios. Explicó que esta frase representa la disponibilidad para servir con humildad y obediencia, valores que espera reflejar durante su ministerio al frente de la Diócesis de Danlí.

El nuevo obispo recordó con gratitud los 34 años de servicio pastoral que ha desarrollado en Honduras, experiencia que, según dijo, ha fortalecido su vocación gracias al compromiso de miles de hondureños que trabajan diariamente por la justicia, la solidaridad y un país con mayores oportunidades para todos.

Asimismo, pidió a los fieles acompañarlo con sus oraciones de cara a su ordenación episcopal, prevista para el próximo 25 de julio, y afirmó que pedirá a Dios el don de la sabiduría para guiar a la nueva diócesis que tendrá bajo su responsabilidad. IR