
Tegucigalpa – El Museo de Arte Lowe de la Universidad de Miami inauguró dos exposiciones que constituyen la presentación más amplia y completa de arte afrocubano jamás reunida en un mismo espacio: El Pasado Mío/My Own Past: Contribuciones de afrodescendientes al arte cubano y Afrocubanismo: selecciones de la colección de Ramón y Nercys Cernuda.
Estas dos muestras ofrecen al público una oportunidad única de redescubrir la genealogía del arte cubano desde una perspectiva que durante décadas permaneció marginada y estará abierta al público hasta el 12 de septiembre.
El Museo de Arte Lowe, ubicado en el campus de la Universidad de Miami (1301 Stanford Drive, Coral Gables), está abierto de miércoles a sábado de 10:00 de la mañana a 4:00 de la tarde y la entrada general es gratuita.
Las dos muestras son organizadas por el doctor Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de Harvard, e incluyen en total más de 100 obras de 58 artistas cubanos y abarcan dos siglos de creación artística (1822-2022).

Se exhiben nueve pinturas de Wifredo Lam -incluidas piezas tempranas de 1926, 1931 y 1937-, así como trabajos de Agustín Cárdenas, Juan Roberto Diago, María Magdalena Campos Pons, Manuel Mendive y once mujeres artistas que se muestran juntas por primera vez.
La exposición El Pasado Mío/My Own Past presenta más de 81 obras de 44 artistas de ascendencia africana.
La versión del Lowe incorpora piezas de colecciones locales que duplican el número de obras históricas anteriores a 1959.
Entre las piezas destacadas figuran Cuba en Marcha (1936) de Alberto Peña y Cabeza de Eleaguá (1949) de Roberto Diago Querol.

“El Pasado Mío/My Own Past repara omisiones críticas en los anales de la historia del arte cubano al reivindicar a artistas afrodescendientes que han sido pasados por alto, olvidados o excluidos del registro histórico”, afirmó la doctora Jill Deupi, directora ejecutiva y curadora principal Beaux Arts del Museo Lowe.
La muestra complementaria Afrocubanismo reúne 27 obras de 14 artistas, en su mayoría clasificados como blancos durante su vida, con la excepción de Wifredo Lam. La exposición explora el movimiento cultural de los años 30 y 40, influido por el interés parisino por el arte tradicional africano, y pone de relieve sus complejidades: desde las críticas que lo acusan de superficial o caricaturesco hasta el reconocimiento de su papel transformador al afirmar que “no se puede imaginar a Cuba sin sus raíces africanas”.
Entre las obras de esta sección destacan Mujer Sentada (1955) de Cundo Bermúdez, Fiesta en el Batey (1927) de Eduardo Abela, Comparsa (circa 1940) de Oscar García Rivera y Diablito Abakuá (1962) de René Portocarrero.
Ambas exposiciones han sido posibles gracias al apoyo del Departamento de Asuntos Cultura y el National Endowment for the Arts.







