Nadal-Gasquet, misma generación, dos trayectorias

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EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON

París – La historia entre Rafa Nadal y Richard Gasquet es la de los dos más talentosos representantes de una misma generación con dos trayectorias diferentes: mientras el español ha sabido sacar mucho rendimiento a su talento, el francés ha quedado por encima de las expectativas que pesaban sobre él.

En vísperas de su tercer duelo en Roland Garros, el día en el que Nadal cumplirá 35 años -Gasquet tendrá que esperar quince días más- el 17 en total en sus longevas carreras, las miradas del tenis se vuelven hacia aquel 27 de mayo de 2005, el día en el que la tierra batida de París vivió su primer enfrentamiento.

El mundo del tenis se paralizó para mirar a dos chavales que todavía no habían cumplido los 18, pero que ya habían eclipsado a las otras estrellas, los Roger Federer, Gastón Gaudio -que defendía el título-, Marat Safin o Andy Roddick.

André Agassi todavía daba sus últimos raquetazos en el circuito y la arcilla buscaba un dominador que sucediera a Gustavo Kuerten. En boca de todos estaban los nombres de Nadal y Gasquet.

«Esos dos muchachos tienen un futuro brillante y creo que tendrán una rivalidad similar a la Sampras-Agassi», aseguraba Carlos Moyá, que unos años antes había ganado en París y que, unos más tarde, acabó convirtiéndose en el entrenador de Nadal.

El español llegaba con tres títulos sobre arcilla bajo el brazo, los de Montecarlo, Barcelona y Roma, una gesta para un adolescente que irrumpía en el circuito con sus pantalones de pirata, su media melena y su camiseta sin mangas demasiado osada para la época y para la ortodoxia del tenis.

Éric Deblicker, que entonces era el entrenador del tenista que toda Francia había designado ya como el sucesor natural de Yannick Noah, el último francés que, 22 años atrás, había ganado en Roland Garros, reconocía que Nadal había madurado físicamente antes.

Pero avisaba que su pupilo tenía entonces un juego más variado, capaz de subir a la red, aguantar desde el fondo de la pista, frente a un juego más previsible del español.

Toni Nadal, por su parte, alertaba de la presión que el público francés colocaba sobre Gasquet: «La gente espera demasiado de él, demasiado pronto».

Se conocían a la perfección y desde hace años el tenis venía siguiendo sus trayectorias condenadas a cruzarse en una rivalidad llena de poesía: el diestro contra el zurdo, el estilista contra el forzudo, el destructor golpe directo frente al plástico revés.

Con 12 años se midieron en Tarbes en un torneo de infantiles y ya entonces quedan huellas de aquella confrontación que cayó del lado del francés.

La primera profesional llegó en 2004 en Estoril y al año siguiente en Montecarlo disputaron una semifinal que dejó cicatrices en ambos, pero que supuso el segundo triunfo de Nadal.

Guy Forget, que por entonces capitaneaba al equipo galo de Copa Davis, también quedó maravillado por el duelo, aunque todavía no había llamado a Gasquet para la banda, mientras que Nadal se había convertido ya en el más joven ganador de la ensaladera.

El duelo, disputado bajo un sol de justicia, 33 grados en la central parisiense, tuvo menos historia que la que prometían las crónicas previas.

Nadal pasó por encima del francés, 6-4, 6-3, 6-2, camino del que, a la postre, sería su primer título en París.

«Lo recuerdo perfectamente, cuando salí de la pista le dije a mi padre: ‘este tío va a ganar el torneo’. Era un extraterrestre, sabía que iba a marcar la historia de la tierra batida», rememoraba el francés tras clasificarse para la segunda ronda de este año, donde le aguarda Nadal.

Aquel duelo marcó una disyuntiva en sus trayectorias. La del español estuvo plagada de trofeos mientras que Gasquet ha quedado lejos de las esperanzas que se habían puesto sobre él.

La rivalidad a la Sampras-Agassi que auguraba Moyá no se produjo y Nadal apuntó más alto, a Federer, que fue su gran oponente durante sus primeros años, hasta que Novak Djokovic tomó el relevo.

Gasquet no logró colarse en la pelea con los mejores, nunca superó el puesto 7 del ránking.

Camino de su decimocuarto título en París, que le colocarían con 21 grandes en la cima del tenis, Nadal vuelve a cruzarse con Gasquet, como si el destino quisiera hacer un guiño a dos trayectorias llamadas a marcar el tenis.

Entre medias un total de 16 duelos, siempre con triunfo español, pero con algunas peleas brillantes, como la semifinal de 2013 en el Abierto de Estados Unidos.

Desde 2008 Gasquet no ha conseguido arrebatar un set al español y ha cedido 28, incluidos tres en su otro enfrentamiento en París, en la tercera ronda de 2028.

«Nadal es el único gran jugador al que nunca he logrado ganar», aseguraba el francés, que se confesaba «frustrado» frente a un rival que, con su potencia de zurda, anula su principal arma, la diagonal de revés.