Políticas migratorias de EEUU impulsan envío de remesas a Honduras

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Tegucigalpa – Los constantes cambios en la política migratoria de Estados Unidos impulsan un crecimiento en el envío de remesas a Honduras.

-Las remesas son una pieza clave para la economía hondureña ya que representan un 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) y brindan una especie de equilibro social a nivel nacional.

Así lo indicó a Proceso Digital,  Andrea Rodríguez, analista de gestión de información para el norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) de Organización Internacional de la Migraciones (OIM).

“Es una hipótesis y el aumento en el envío de remesas tendría que ver con el tema de riesgos y cambios de políticas migratorias en Estados Unidos”, declaró la analista de gestión de información.

Acotó que en promedio cada mes un inmigrante envía al país centroamericano 530 dólares (13 mil lempiras).

¿En que se invierten las remesas?

La experta señaló que han identificado que las remesas en Honduras se invierten principalmente en consumo, es decir, alimentación, educación y salud entre otros.

No obstante, -dijo- trabajan para  cambiar este enfoque tradicional y buscan decirle directamente al remitente que tiene opciones para hacer un gasto inteligente de su remesa.

Explicó que se trata de que los migrantes puedan directamente destinar esos recursos para pagar un seguro medico o hacer aportes a un fondo de pensión propio.

Acotó que principalmente las remesas que llegan a Honduras provienen de ciudadanos asentados en Estados Unidos.

Crecimiento

Pese a las variables en la política migratoria que impulsa el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, la diáspora de Honduras en extranjero mantiene una tendencia de crecimiento en el envío de remesas.

De acuerdo a datos del Banco Central de Honduras (BCH) hasta el 14 de noviembre los hondureños extra fronteras enviaron al país un total de 4 mil 782 millones de dólares en concepto de remesas familiares.

Lo anterior representa un incremento interanual del 12.5 por ciento en el envío de remesas familiares a Honduras.

De acuerdo las proyecciones de economistas al cierre del año el envío de remesas crecerá un 10 % respecto al 2018.

Emigración

La recepción de remesas familiares en Honduras se remonta a la emigración masiva de hondureños tras el devastador paso del huracán Mitch por Centroamérica a finales de 1998.

Desde ese entonces, las remesas se han constituido en uno de los principales sustentos de muchas familias de este país y en una fuente importante de divisas de Honduras, por encima de las exportaciones como el café, los productos de la maquila, el camarón y otros.

Las remesas representan alrededor del 20 % del producto interno bruto (PIB).

Cambio en políticas migratorias

El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos podría tener un impacto sustancial en las remesas y, por ende, en las economías de El Salvador, Honduras y Guatemala, advierte un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro Latinoamericano para la Competitividad y Desarrollo Sostenible (CLACDS) titulado «El futuro de Centroamérica: Retos para un desarrollo sostenible», en el que el tema migratorio abarca un capítulo.

El informe detalla que en Estados Unidos hay al menos 3 millones de migrantes del Triángulo Norte y que sus remesas representan el 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador y Honduras, y el 12 % del de Guatemala.

Según el estudio, los migrantes salvadoreños en Estados Unidos en el año 2017 correspondían al 23 % de la población total de su país, y en el caso de Honduras y Guatemala suponían el 8 % y el 6 %, respectivamente.

La eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los ciudadanos de Honduras y El Salvador implicaría una reducción adicional en las remesas del 6 % en el mediano plazo.

No obstante, alrededor del 7 % del total de migrantes que residen en los Estados Unidos podría decidir regresar a sus países de origen, concluye el informe.

 Estos migrantes retornarían con ahorros por alrededor del 3 % del PIB de sus países, lo que generaría un efecto positivo temporal, que se convertiría luego en una demanda adicional de empleos, que para ser satisfecha las economías del Triángulo Norte deberán crecer entre alrededor de 1 punto porcentual más por año.

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