Jóvenes activistas de la organización "Austin Sanctuary Network" se abrazan tras conocer una resolución a favor de indocumentados. EFE/José Miguel Pascual/Archivo

Phoenix (AZ) – Los albergues para migrantes en Arizona enfrentan nuevos retos para brindar asistencia a un creciente número de solicitantes de asilo provenientes de África, Europa y Asia a causa de sucesos globales, algo que nunca antes se había registrado.

“Los migrantes siguen llegando, pero sin duda la inmigración ha cambiado. Hace unos años lo que más veíamos eran familias enteras, provenientes sobre todo de países centroamericanos. Ahora tenemos migrantes de muchos países, entre ellos Rusia, China y la India”, dijo a EFE el pastor Ángel Campos, de la Iglesia Monte Vista en Phoenix.

Campos indicó que su iglesia ha sido testigo de este cambio. Antes recibía más personas de Colombia, Venezuela y Brasil, pero en los últimos dos meses ha visto un incremento en la llegada de migrantes de la India, Pakistán y China, entre otros países, principalmente hombres que viajan solos.

Uno de los principales retos es la barrera del idioma, ya que los voluntarios que asisten en la iglesia sólo hablan inglés y español.

De estas dificultades fue testigo EFE cuando, durante una visita a las instalaciones de la iglesia, llegó un camión con aproximadamente 50 hombres, en su gran mayoría de la India y China.

Los voluntarios de inmediato sacaron sus celulares y, por medio de aplicaciones de traducción automática, intentaban comunicarse con los migrantes, quienes trataban de hacerse entender por medio de señas.

Otro reto es el relativo a la comida, ya que muchos de los migrantes son vegetarianos o tienen preceptos alimentarios especiales. Por ello, el albergue trata de adaptarse proporcionando alimentos acordes a la religión y la cultura de los recién llegados.

La gran mayoría de quienes llegan a la Iglesia Monte Vista han ingresando a Estados Unidos a través del Sector de Yuma de la Patrulla Fronteriza, región que de octubre a diciembre del año pasado registró 80.486 detenciones de migrantes.

Una vez que cruzan la frontera y se entregan voluntariamente a la Patrulla Fronteriza para ser procesados, son transportados a albergues en ciudades como Tucson y Phoenix.

Otros son transportados en camiones a otros estados bajo un programa implementado en mayo del año pasado por el entonces gobernador republicano de Arizona, Doug Ducey. Pese a haber criticado el programa durante su campaña, la nueva gobernadora demócrata, Katie Hobbs, decidió mantenerlo calificándolo de “eficiente y humano”.

Se estima que unos 3.000 migrantes han sido transportados desde la frontera de Yuma a la capital del país con un costo de siete millones de dólares para el estado de Arizona.

MIGRACIÓN CAMBIANTE

La migración en la frontera de Estados Unidos ha tenido diversos cambios en las últimas décadas.

En las décadas de 1980 y 1990 el mayor flujo estaba constituido por mexicanos, en su mayoría hombres que cruzaban la frontera de forma irregular para buscar empleo. Algunos venían sólo por temporadas para después regresar a su país.

Sin embargo, ante el reforzamiento de la seguridad en la frontera y las consiguientes dificultades para cruzarla, muchos optaron por quedarse en Estados Unidos y traer a sus familias.

En 2015 comenzó un aumento en los cruces de familias y migrantes de países centroamericanos, y de menores no acompañados.

“En 2018 teníamos muchas familias centroamericanas. En 2019 comenzamos a ver personas de Venezuela, de Brasil, cubanos. En el año 2020 paró la migración, y en los últimos meses estamos viendo más personas de África, Asia y Europa”, dijo el pastor Campos.

Anna O’Leary, directora del Departamento de Estudios Mexicoamericanos de la Universidad de Arizona en Tucson, dijo a EFE que el cambio en el flujo migratorio responde a acontecimientos políticos y socioeconómicos a nivel mundial.

En su opinión, movimientos sociales y políticos en países latinoamericanos como Venezuela, Perú y Brasil están provocando que más gente emigre de ellos.

Un ejemplo es la peruana “Carmen”, una de las pocas migrantes latinoamericanas que están en el albergue de la Iglesia Monte Vista.

“La situación en mi país está muy difícil. El clima político es muy inestable y nos está poniendo en peligro a todos”, dijo la migrante, que pidió no usar su nombre real.

La joven asegura haber sido blanco de pandillas que le exigían fuertes cantidades de dinero para que pudiera seguir operando su pequeña tienda de ropa en su vecindario.

La Administración del presidente Joe Biden anunció en enero pasado un nuevo plan que permite a migrantes de Nicaragua, Cuba, Haití y Venezuela solicitar una cita mediante una aplicación para presentarse en los puertos de entrada. Los migrantes de esos países que traten de cruzar la frontera de forma irregular serán deportados de inmediato.

Sin embargó, ese plan no incluye a personas de países europeos, africanos y asiáticos, por lo que Campos no descarta que el flujo de estos migrantes siga en aumento.