Retenes civiles, otra forma de reacción ante el COVID-19

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Tegucigalpa – Más de 17 mil policías y militares, laboran todos los días en Honduras, para hacer valer un toque de queda absoluto decretado por el gobierno, como una media contra la propagación del COVID-19 en el país. Además entre sus tareas asignadas, también reparten comida en las zonas más pobres donde no hay alimento en Honduras, pero se ha instalado en el país otro mecanismo de control, que son los retenes civiles.


Doctor, Carlos Umaña

En la mayoría de carreteras de la nación, hay retenes policiales que buscan tener bajo control la circulación de personas que ahora, tienen permiso de salir de acuerdo al último dígito de su tarjeta de identidad o bien su pasaporte. Honduras decretó un toque de queda absoluto desde el pasado 16 de marzo del presente año.

La medida, se anunció cinco días después en que se detectaron los dos primeros casos de coronavirus en Honduras, desde entonces, la autoridad, busca con todos sus recursos hacer valer el confinamiento, pese al constante y desobediente comportamiento de la ciudadanía, que “cumple con las medidas a medias y eso no es beneficioso”, según manifestó el doctor Carlos Umaña, presidente del gremio médico del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en San Pedro Sula, norte del país.

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La operatividad de los grupos

Sin embargo, varios grupos de personas, hacen sus propios retenes a los automóviles que transitan por una determinada zona, su meta es conseguir algo de dinero para comprar comida, la carretera está obstruida por piedras y pedazos de madera. La calles totalmente cerrada. En algunas zonas se queman llantas.

Además, unas cuatro personas tienen bajo su responsabilidad quitar los obstáculos, para que en el momento en que el conductor del vehículo les aporta algo dinero, él pueda continuar su viaje, bajo previa autorización de mutuo acuerdo de todo el grupo, conformado por más de 15 personas.

Y es que desde unos 300 metros de distancia, las personas logran visualizar el retén de los civiles, primero dos sujetos le hacen una parada obligatoria al conductor, ellos cargan un botellón en el que habitualmente se vende agua para tomar en Honduras-, y se acercan con toda autoridad al vehículo y dicen: “por favor jefe o jefa, déjenos algo para comida, no tenemos que comer”.

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Es una intimidación total

La contribución a la que ellos llaman “voluntaria, es casi obligatoria”, para los viajeros, porque además de los dos sujetos que presionan por el aporte económico, los demás integrantes del grupo, rodean el automotor en harás de entrar en contacto con las personas a bordo de la unidad. Como si se tratara de una intimidación total, dijo a Proceso Digital, Noel Flores, un ciudadano que viajaba de Tegucigalpa, con destino a su natal Guaimaca.

En ese sentido relató: cuando las personas -que cargan con el botellón donde se deposita la contribución financiera, le confirman al resto del grupo que el conductor del vehículo, dio su aporte, ellos proceden a liberar la carretera para permitir el paso, a todo esto se escucha una voz que dice: “muchas gracias que tenga un feliz viaje”.

El problema, -por ejemplo- para las personas que transitan por la carretera que conduce de la capital Tegucigalpa hacia el departamento de Olancho; es que no se trata de aportarle económicamente a un grupo, sino que en menos de 20 kilómetros de la salida de la ciudad se encuentran, no menos de 12 grupos, pidiendo dinero bajo el mismo sistema. Las calles están bloqueadas y la única forma de pasar es con la autorización del grupo de pobladores que residen en la zona y se apoderan de ella.

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Los argumentos de los obstáculos

“A nosotros no nos han regalado nada, por estamos aquí tratando de conseguir algo de dinero para poder comer, comentó Carlos Roberto Estrada, un señor de unos 40 años de edad que sostiene un bote donde se recolecta el dinero, en uno de los tantos retenes que mantienen los civiles en la carretera con destino al departamento de Olancho.

Unos kilómetros más adelante, un grupo de personas también hace de las suyas, pero esta vez no es para pedir dinero, sino que dos jóvenes cargan una bomba para fumigar siembras, su objetivo es fumigar autos y como también la plantilla de los zapatos de las personas.

Y es de esta manera que también, en puntos estratégicos de la carretera, hay varios operativos, los agentes policiales y militares, también hacen su trabajo. Piden a los conductores de vehículos bajar la velocidad para luego pedirles que se estacionen a un costado de la carretera, les piden su identificación para verificar si es el día permitido para circular.

Además, solicitan licencia y cierta información, con la que tratan de mantener controlado el tránsito vehicular de acuerdo al establecido por las autoridades gubernamentales, con un toque de queda absoluto, vigente hasta el próximo 19 de este mes de abril.

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Retenes por temor

Pero también hay otro tipo de retenes realizado por civiles, pero no para lograr dinero, sino para evitar la llegada de personas ajenas a la comunidad por temor a que porten el virus que provoca el COVID-19.

En varias comunidades del interior del país, los ciudadanos se organizaron para instalar retenes que impidan la llegada de personas o el tránsito de vehículos que crucen las mismas, influenciados por el temor a la pandemia.

Asimismo, dichos civiles organizan rondas de vigilancia por la noche, con la finalidad que el control de acceso y salida sea cumplida por los residentes de la zona.

Especialmente impiden la llegada o circulación de personas y vehículos procedentes del norte, especialmente el departamento de Cortés, convertido en la región del epicentro de la enfermedad en Honduras, así como otras ciudades donde hay casos registrados.

Hacemos nuestro mejor esfuerzo,
dicen autoridades


Gabriel Rubí, Titular de Copeco

Es compresible la situación que estamos viviendo, tenemos que entender que ningún país estaba preparado para esto, sabemos que hay necesidades, pero estamos tratando de avanzar la manera más rápida, dijo el titular de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) Gabriel Rubí, al ser consultado sobre el temas de los grupos que salen a las calles para protestar por alimentos.

Sin embargo, el funcionario considera necesario que se tiene que saber priorizar. Y reconoce que “siempre hemos tenido personas en cordones de pobreza. Hoy tenemos un segmento más, es que el que trabajaba y tenía un ingreso; ya no lo tiene, tampoco tiene alimento”.

No obstante agrega “hemos establecido todos los mecanismos de entrega –de alimentos- y sabemos que no podemos cubrir el territorio nacional por completo”, expresa, para referirse al programa promovido por el gobierno

Rubí explicó que: “las raciones de alimentos, ahora solo tienen –provisión- para una semana, antes tenían para dos y se había iniciado con un saco en el que se pretendió entregar comida para cuatro semanas”.

“Eso nos estaba generando vacíos en algunos lugares cercanos, porque se tardaba más en llegar a la gente que más necesita, -pero ahora-, aunque vayamos cuatro veces en el mes al mismo lugar, tenemos claro que tenemos que atender a las personas pero de manera más rápida”.

“No hay que desesperarse, más temprano que tarde, va a llegar su ración de alimentos”, concluyó.

Paciencia vamos a llegar pronto


Arnaldo Bueso, ministro de Educación

“Vamos a llegar a estos barrios y colonias que más necesitados están”, dijo Arnaldo Bueso, actual ministro de Educación y uno de los principales colaboradores del gobierno que preside el mandatario Juan Orlando Hernández, en el programa “Honduras Solidaria”.

Este programa tiene como objetivo llevar 800 mil raciones de alimentos para atender a 3.2 millones de hondureños. La acción tiene el propósito de evitar que las personas salgan de sus casas y que se expongan a contraer el COVID-19.

“Yo quiero pedirle paciencia al pueblo, hay dos mecanismos de entrega, el centralizado que es que estamos operando directamente, donde las Fuerzas Armadas de Honduras, va a la puerta de la casa de las personas a entregar los alimentos”, indicó.

Por lo que adiciona que, este se trabaja en seis municipios: Distrito Central, Choluteca, Choloma, Villanueva, San Pedro Sula y La Ceiba.

Y el mecanismo descentralizado que opera en los 292 municipios restantes, a ellos se les hizo transferencias de parte del gobierno central, son transferencias condicionadas que van para invertir en alimentos”.

Mencionó que es sumamente difícil llevar alimentos a todo a la vez, sin embargo, “hemos ido abriendo más frentes de entrega cada vez más”.

El funcionario aseguró que esta entrega de alimentos se está realizando con transparencia, sin distinción política ni por afinidad. Bueso sostiene: “Vamos a llegar a estos barrios y colonias que más necesitados están, yo todas las noches anuncio donde estamos llegando”.

Desalojos por la autoridad

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Las fuerzas del orden se han visto en la obligación de desalojar varios grupos de personas en distintas zonas de Tegucigalpa, porque obstruyen el paso y argumentan que no pueden mantenerse en casa porque no tienen alimentos.

Un agente de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), fue consultado, si tenía conocimiento sobre grupos de personas que operan en las calles y que solicitan de manera casi obligatoria, un aporte económico para dejar circular a la ciudadanía.

El efectivo militar, admitió que si tiente información al respecto, que son temas que están bajo investigación y que ya se tienen algunos zonas identificadas. No obstante dijo que continúan con las asignaciones de repartir alimento, como también las responsabilidades por mantener el orden.

Finalmente aseguró que “habrá resultados en el futuro sobre ese tema”.

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