Tres meses sin los 18 pescadores de Mazara del Vallo encarcelados en Libia

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Roma.- En tres meses sólo ha podido hablar con su padre una vez en una llamada en la que sintió toda su angustia y su preocupación. «Mi padre no está bien. Ya no pueden más. Sólo quieren salir de allí», explica a EFE Ilaria Trinca, hija de uno de los 18 pescadores de Mazara del Vallo, en Sicilia, que desde hace tres meses se encuentran encarcelados en Libia acusados de pescar en aguas territoriales.

En la noche del 1 de septiembre, nueve pesqueros de Mazara, una localidad siciliana dedicada principalmente a la pesca, se encontraban a unas 40 millas de la costa de Bengasi, cuando una patrullera libia se acercó y empezó a disparar tiros al aire.

Siete barcos huyeron antes de ser alcanzados, mientras que dos, el Medinea y Atlantis, fueron interceptados y llevados a Bengasi, donde los soldados del mariscal Jalifa Hafter, que controla esta zona de Libia, encarcelaron a los 18 hombres a bordo, ocho de ellos italianos, seis tunecinos, dos filipinos y dos senegaleses.

LA GUERRA DE LA GAMBA ROJA

Según los tratados, estas son aguas internacionales donde los pescadores sicilianos acuden sobre todo en búsqueda de la famosa gamba roja de Mazara, un manjar requerido en los mercados de todo el mundo, pero, en 2005, Muamar Gadafi, unilateralmente, decidió extender de las 12 a las 74 millas su denominada Zona Económica Exclusiva (ZEE) y considerar pesca ilegal la actividad de todos los pesqueros en esta zona.

Comenzó así la llamada «guerra del mar» o guerra de la gamba roja» en la que se vieron involucrados los pesqueros Medinea y Atlantis, como ya había ocurrido en otras ocasiones.

Pero mientras que en el pasado, Italia con sus buenas relaciones con el coronel Muamar Gadafi, sobre todo durante los Gobierno de Silvio Berlusconi, solucionaba rápidamente la cuestión con el pago de una multa o una advertencia, la situación actual en Libia ha provocado que los 18 pescadores, no hayan podido volver a casa aún y sobre todo no se sepa nada de lo que ocurrirá.

Roma ha perdido su influencia en Libia y además ha manifestado su apoyo al Gobierno de Fayez al Serraj, respaldado por las Naciones Unidas, por lo que esto no facilita el diálogo con Hafter.

NO AGUANTAN MAS

Ilaria Trinca, de 25 años, universitaria que estudiaba en el extranjero, se ha trasladado a Mazara para estar con su madre en estos momentos tan duros. Es hija de Michele Trinca, el comandante del Atlantis, «un gran amante del mar», al «que le ha dedicado su vida» y con el que sólo ha podido hablar una vez.

«Vamos adelante como podemos», dice a EFE al teléfono. Explica que en su única conversación con su padre no lo sintió bien, lo sintió muy angustiado.

«No aguantan más. Sólo quieren salir de donde están», añade sobre lo poco que ha podido saber de su padre y de sus compañeros.

Por el momento desde el ministerio del Exteriores, explica, sólo les dicen que están trabajando. «Siempre nos dicen lo mismo. No sabemos que más hacer», agrega la joven que con las otras familias han organizado concentraciones frente a la sede del Gobierno y varias manifestaciones en Mazara.

La preocupación es aún mayor ahora con la pandemia, porque señala Trinca, además no sabemos en las condiciones sanitarias en las que se encuentran.

HAFTER PIDE LA LIBERACIÓN DE CUATRO FUTBOLISTAS CONDENADOS EN ITALIA

Aunque no hay confirmación oficial por ninguna de la dos partes, los medios italianos indican que Hafter ha pedido a Roma que libere a cuatro futbolistas libios, que fueron condenados a 30 años de prisión por trata de seres humanos y por homicidio, al ser considerados responsables de la muerte de 49 migrantes en un naufragio frente a las costas italianas al haberles encerrado en la bodega del barco.

Fuentes de Exteriores de Italia explicaron a EFE que por el momento no pueden dar declaraciones porque se trata de un tema muy reservado y se limitaron a declarar que siguen trabajando.

NO PARAREMOS HASTA QUE NO VUELVAN A CASA

«Me gustaría dirigir una palabra de aliento y apoyo a los pescadores detenidos en Libia y a sus familias», fue el llamamiento del papa Francisco hace algunas semanas durante el rezo dominical del ángelus y en el que expresó su esperanza para que puedan volver a abrazar pronto a sus seres queridos.

En primera línea en las peticiones para que vuelvan a casa está el alcalde de Mazara del Vallo, Salvatore Quinci, que explica a EFE que la llamada de teléfono de principios de noviembre mostró que, tras un periodo de limbo total, «hay señales de negociaciones y que la situación está en movimiento».

Además, destaca que en la reciente visita del ministro de Exteriores, Luigi di Maio, a los Emiratos Árabes, en buenas relaciones con Hafter, se pidió ayuda para la liberación.

Aunque, añade, que tras la llamada se ha vuelto al silencio y esto ha vuelto a hacer caer a la familias en la desesperación. Pero el alcalde se muestra «moderadamente optimista» en que las negociaciones se puedan resolver con una liberación ya antes de Navidad.

Asegura que se les ha garantizado que desde el punto de vista físico están bien atendidos, mientras que psicológicamente durante la llamada de teléfono se mostraron «serenos, más preocupados sobre cómo estaban sus familias».

Explica que se encuentran en una casa, no en un cuartel o prisión, vigilados para impedirles que salgan y que se les ha puesto en estado de detención por violar aguas territoriales, pero que la situación en esta zona de Libia sólo depende de lo que decida Hafter, pues aunque se ha hablado de varias fechas de inicio de un proceso es algo que está en el aire.

Sobre la petición de liberación de los futbolistas, en su opinión, se trata sólo de una estrategia, ya que saben perfectamente que no está en manos del Gobierno liberar a nadie

Se llena de orgullo cuando habla de la «determinación de las mujeres, hijas y madres de estos pescadores que durante semanas se concentraron y durmieron frente a la sede del Gobierno y de la Cámara de los diputados.

«No se detendrán y no nos detendremos hasta cuando los pescadores volverán», advierte.

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