Una Navidad diferente para las familas latinas por culpa del coronavirus

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Familias de migrantes caminan tras ser procesadas en la Estación Central de Autobuses de McAllen, Texas (EE.UU.) EFE/Archivo

Atlanta (GA) – No habrá bullicio, ni reencuentros. La Navidad en medio de la pandemia de covid-19 no será lo mismo para el matrimonio Pérez, que espera a su primer hijo y que como muchas otras familias no se reunirá con sus seres queridos durante las fiestas de fin de año porque no quieren “convertir la celebración en una tragedia”.

Sara Pérez, quien tiene casi cinco meses de embarazo, y su esposo Francisco pasarán ellos solos la Noche Buena y a pesar de la nostalgia que les embarga por no poder festejar con familiares y amigos, como tradicionalmente lo hacen en su hogar en Acworth (Georgia), saben que es lo correcto porque el virus no perdona, ni siquiera en Navidad.

“Nosotros no nos vamos a reunir con absolutamente nadie porque, lamentablemente, uno no sabe quién se cuida y quién no se cuida, y no nos podemos arriesgar”, aseguró Sara, quien tuvo que cancelar los planes para reencontrarse con sus padres, que viven en Florida, y su abuela, que reside en Nicaragua.

Los Pérez acostumbran celebrar el 24 de diciembre al “estilo nicaragüense”, con platillos típicos, música navideña y muchos amigos; pero este año, con el virus, “no se hará nada, solo cocinar algo pequeño para nosotros”.

“Me da mucha nostalgia porque definitivamente cambia tus tradiciones, tu forma de celebrar, lo que has hecho toda una vida. Pero también por otro lado, sé que es por mi bien, que es mejor prevenir que lamentar, y esperemos que esto pase pronto. Es un sacrificio ahorita para que en el futuro estemos sanos”, dijo Sara, de 38 años y quien espera a su primer hijo, Allan, en la primavera.

LATINOS SIGUEN RECOMENDACIÓN DE LOS CDC

Tras el feriado del Día de Acción de Gracias, cuando millones de familias desafiaron la advertencia de las autoridades de salud de evitar viajar, el número de casos de coronavirus, así como de hospitalizaciones y muertes por la enfermedad, se dispararon por lo que ahora más familias han optado por quedarse en casa.

El número de personas que viajarán en las fiestas de fin de año en Estados Unidos se reducirá el 30 % en comparación con 2019, lo que significa que 34 millones menos lo harán debido a la pandemia, según las previsiones de AAA, el mayor club de automovilistas del país.

María Patricia Castro, una maestra de origen colombiano que reside con su familia en Alpharetta (Georgia), es una de las hispanas que ha seguido la recomendación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de no viajar, pues asegura que no quiere poner en riesgo a sus padres ni a sus hijos.

“Esta Navidad será inusual. Normalmente mi familia viene o nosotros vamos a Colombia. Pero este año se decidió mejor no viajar. No me siento cómoda viajando con mis hijos, que están pequeños, que tocan todo y que son difíciles de controlar, y mi papá es de alto riesgo”, expresó Castro.

Y pesar de sentir nostalgia por no poder verlos, la madre colombiana confía en poder reencontrarse pronto con sus familiares cuando la vacuna contra la covid-19 esté disponible para ellos: “Me da un poco de tristeza, pero creo que es lo mejor, porque me daría más tristeza que nos viéramos y que alguno de nosotros se enfermara”.

ATRAPADA POR EL CORONAVIRUS

La pandemia también ha trastocado la vida de muchos latinoamericanos que estaban de visita en Estados Unidos y que ahora se encuentran “atrapados”, sin poder regresar a sus países para celebrar la Navidad con sus seres queridos, como le sucedió a una joven venezolana que solo quiso identificarse como Daniela por temor a ser ubicada.

“Estoy desesperada, me quiero ir, estoy sola, sin dinero, se me venció el pasaporte, le pagué a un abogado y se perdió. Ahora tengo que pasar la Navidad aquí”, lamentó Daniela, quien llegó a Georgia en marzo, antes de que la pandemia forzara la reducción de vuelos y el cierre de aeropuertos en su país.

Para sobrevivir, la venezolana de 26 años tuvo que conseguir trabajo, pero luego quedó desempleada por recortes debido a la crisis del coronavirus, enfermedad que, para su mala fortuna, también contrajo.

“Vamos a esperar a ver qué pasa en enero y febrero”, dijo Daniela, que espera ansiosamente regresar a Venezuela para poder reencontrarse de nuevo con su familia.