El éxodo masivo del último reducto del EI sorprende a los grupos humanitarios

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Beirut – Las sucesivas oleadas de personas que han salido en las últimas semanas de Al Baguz, una diminuta población en la frontera de Siria e Irak y último refugio del Estado Islámico (EI) han sorprendido a «todo el mundo», reconoció hoy el máximo responsable de ACNUR, Filippo Grandi.

Por lo menos 25.000 civiles, en su gran mayoría mujeres y niños, fueron evacuadas de Al Baguz desde el pasado 20 de febrero, una cifra que multiplica por diez los cálculos que manejaban entonces las milicias kurdas que asedian esa localidad a orillas del río Éufrates.

Los civiles han sido trasladados al campo de desplazados de Al Hol, ubicado en un paraje desértico a unos 300 kilómetros al norte de la zona de combates, y donde ahora se apelotonan 65.000 personas, en su mayoría mujeres y niños, según cálculos de la ONU.

“No sabíamos nada de lo que pasaba allí. No estamos presentes en las zonas ocupadas por el Estado Islámico y nos hemos sorprendido como todos por el número de personas que había allí y que están saliendo», dijo Grandi a Efe en Beirut.

Las personas que han salido de Al Baguz, en su mayoría mujeres e hijos de los combatientes del EI, se refugiaban en trincheras y en la red de túneles construida por los yihadistas, al igual que han hecho en otras ciudades que controlaron, como Al Raqa (Siria) o Mosul (Irak).

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha documentado que, desde que se inició la ofensiva contra el último bastión del EI, el pasado diciembre, han sido evacuadas 58.670 personas de la zona.

Entre ellos, según la ONG, figuran 6.130 combatientes que se han entregado a las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), la alianza armada de mayoría kurda que asedia al EI en colaboración con la coalición internacional capitaneada por Washington.

La gran mayoría de los combatientes que se han entregado son iraquíes, que se refugiaron en Siria cuando las fuerzas de Bagdad concluyeron su ofensiva contra el EI en su territorio en diciembre de 2017.

A diferencia de las mujeres, los hombres son interrogados y conducidos a diferentes centros de detención de las FSD.

Los comandantes de las FSD detuvieron su ofensiva a finales de febrero para permitir la salida de civiles, pero ahora nadie se aventura a dar una cifra exacta sobre cuántas personas permanecen dentro de la localidad.

El portavoz de las FSD, Mustafa Bali, dijo a Efe que pretendían retomar la ofensiva este sábado, pero la han vuelto a aplazar sin explicar los motivos.

El responsable del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dijo a Efe que en Al Baguz «la situación humanitaria es terrible», lo que ha llevado a la muerte de decenas de menores que fueron evacuados al campo de Al Hol.

«Hay sobre todo mujeres y niños. Tenemos un deber humanitario. No podemos dejarlas morir. Hace mucho frío, es una zona desértica y muy complicada. Dimos paquetes de ayuda, mantas, vestimenta y víveres, pero desafortunadamente muchos niños han muerto», dijo Grandi.

Casi cien personas han fallecido desde principios de diciembre cuando iban de camino o poco después de su llegada a Al Hol, según datos de la ONU.

Dos tercios de los muertos eran niños de menos de cinco años que en su mayoría perecieron por hipotermia, neumonía, deshidratación o malnutrición.

A pesar de la situación de estas personas, Grandi puntualizó que esas personas «tienen relación» con el EI, por lo que «no son refugiados tradicionales» y ACNUR no tiene un mandato sobre ellos.

«Son gente que participó en acciones terroristas. Podemos dar ayuda humanitaria a corto término, pero no es a nosotros que corresponde decidir dónde enviarlas, a qué país pertenecen. Eso debe ser resuelto por los Estados y no por ANCUR, que es una organización que puede ofrecer aliviar una situación humanitaria», comentó.Grandi insta a Siria a que permita una amplia presencia de ACNUR

Beirut, 9 mar (EFE).- El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, afirmó hoy que solicitó al Gobierno sirio que permita la presencia de ACNUR en todas las zonas del país para incentivar el regreso de los refugiados.

«Solicité más acceso a los lugares de retorno, así como la ampliación de la presencia de ACNUR para proporcionar más apoyo a los desplazados internos y a los refugiados que regresan», declaró Grandi en una rueda de prensa en Beirut al término de una visita de dos días en Líbano, país al que llegó procedente de Siria.

Grandi, que hoy visitó un campo de refugiados cerca de Trípoli, consideró que la presencia de ACNUR «constituirá un elemento de construcción de confianza y el retorno es una cuestión de confianza».

El titular de la Agencia de la ONU para los Refugiados reveló que ofrecieron «asesorar» al Gobierno sirio en temas de documentación, repatriación y reparaciones básicas de viviendas «para facilitar el regreso, para que las personas puedan volver a sus hogares”.

«Mi impresión es que las áreas controladas por el Gobierno sirio están más estabilizadas, pero la situación continúa difícil», agregó Grandi.

El responsable de ACNUR también rindió homenaje al Gobierno y al pueblo libanés por seguir proporcionado refugio a casi un millón de refugiados, lo que hace de este país el segundo con más refugiados por detrás solo de Turquía.

«Después de ocho años de esa terrible guerra, el impacto sobre el Líbano es muy pesado y la comunidad internacional debe ser consciente de esto», agregó.

Grandi señaló que durante su encuentro con los principales responsables libaneses reafirmó el compromiso de su institución de continuar apoyando el país, así como a los refugiados y a las comunidades que los acogen.

Asimismo, reconoció que el país está cansado de dar cobijo a más de un millón de sirios durante tantos años, pero expresó la esperanza de que esas personas no sean sometidas a restricciones, ya que podría dar lugar a un aumento de la tensión.

Durante su visita al campo de refugiados, Grandi dijo en una declaración transmitida por Facebook que «todavía hay pocos regresos» a Siria, a pesar de que «la mayoría» de los 5,5 millones de refugiados quiere volver.

«Pero el regreso depende de infraestructura, vivienda -hay mucha destrucción en Siria-, falta de trabajos, seguridad y del servicio militar», puntualizó.

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