“Que me quiten el TPS significa la muerte”, advierte hondureña amparada al beneficio migratorio

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Tegucigalpa – Pese a que el Estatus de Protección Temporal (TPS) ya fue cancelado para los hondureños, algunos aún guardan la esperanza que esta decisión se pueda revertir y continuar con sus permisos de trabajos y protegidos de la deportación en Estados Unidos.

-El próximo año vence el TPS para los nicaragüenses (5 de enero), haitianos (22 de julio), salvadoreños (9 de septiembre), y el 5 de enero de 2020 expira el de los hondureños.

Es el caso de la hondureña Elena Quintanilla quien forma parte de un grupo de inmigrantes centroamericanos que habitan y trabajan legalmente desde hace dos décadas en EE.UU. y a quienes el gobierno del presidente Donald Trump busca deportar.

«Que me quiten el TPS significaría la muerte, porque mi país, Honduras, no está para recibir gente. No hay medicinas, no hay trabajo, no hay más nada para mí ya», lamentó la catracha quien vive en San Francisco, hace 23 años.

Desde hace más de dos décadas el TPS protege a inmigrantes de países afectados por desastres naturales o guerras civiles de la deportación, incluso a aquellos que entraron ilegalmente a Estados Unidos, y les permite vivir y trabajar de manera temporaria.

Pero el gobierno Trump anunció que el TPS con Sudán expirará el próximo 2 de noviembre, con Nicaragua el 5 de enero, con Nepal el 24 de junio de 2019, con Haití el 22 de julio de 2019, con El Salvador el 9 de septiembre de 2019 y con Honduras el 5 de enero de 2020.

No obstante, en respuesta a una demanda presentada por inmigrantes con TPS, un juez de San Francisco bloqueó la semana pasada la decisión del gobierno con respecto a cuatro países, lo que representa un triunfo para los más de 200 mil inmigrantes de El Salvador con TPS, los 5 mil de Nicaragua, casi 59 mil de Haití y mil de Sudán.

Trump decidió poner fin al TPS debido a su «antipatía hacia los extranjeros que no son blancos ni europeos», dijo el juez Edward Chen en su fallo.

Sin embargo, el fallo de Chen, es temporario, puede ser apelado y no abarca aún a los 44 mil hondureños ni a los 9 mil nepaleses con TPS, ya que cuando la demanda fue presentada el gobierno no había anunciado el fin de las protecciones para estos países.

Con base en lo anterior decenas de indocumentados, recorren desde hace dos meses el territorio estadounidense en un autobús con un único objetivo: defender su TPS y obtener la residencia permanente para unos 400 mil inmigrantes que sin TPS perderán sus empleos y serán deportados, la mayoría de Centroamérica pero también de países como Nepal o Sudán del Sur.

La denominada «Jornada por la justicia», organizada por la Alianza Nacional TPS, partió el pasado 17 de agosto desde Los Ángeles y esta semana arribó a Nueva York.

En su interior viajan cuatro decenas de inmigrantes, varios de ellos de nacionalidad hondureña.

El bus arrancó con más de 40 pasajeros, entre «tepesianos», sus hijos nacidos en EE.UU. y activistas de la Alianza Nacional por el TPS, La Red Nacional de Jornaleros (NDLON) y el Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN).

Los viajeros, cuentan con un itinerario de tres meses, visitarán legisladores en 50 ciudades de 12 estados, para culminar en oficinas de congresistas en la capital estadounidense.

«National Immigration Forum», una organización de abogados especialistas en inmigración fundada en 1982, señala que la contribución económica a EE.UU. de los trabajadores con TPS es evidente en el aporte de obreros originarios de tres naciones como El Salvador, Honduras y Haití, que contribuyen al producto interno bruto con más de 4 mil millones de dólares anuales.

En una década, han abonado cerca de 7 mil millones de dólares en impuestos y aportes al seguro de salud Medicare. Departamento 19

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