Tegucigalpa – Este martes 3 de noviembre de 2026, los estadounidenses acuden a las urnas en las elecciones de medio término, que determinarán el control de la Cámara de Representantes y del Senado durante los últimos dos años del segundo mandato del presidente Donald Trump, lo a que a su vez se traduce en una continuidad o freno a sus políticas migratorias.

– El presidente Trump conserva amplias facultades ejecutivas (órdenes, proclamaciones y veto), por lo que un cambio de mayoría no revertirá de inmediato las políticas vigentes.

Con mayorías republicanas estrechas -218 escaños republicanos frente a 214 demócratas en la Cámara (con una independiente y dos vacantes) y 53-47 en el Senado-, el resultado tendrá un impacto directo en la capacidad del Ejecutivo para sostener, ampliar o enfrentar resistencia a su agenda migratoria, centrada en el refuerzo fronterizo, las deportaciones y la restricción de vías legales y humanitarias.

Desde la toma de posesión de Trump el 20 de enero de 2025, la administración ha implementado un giro radical respecto a la etapa de Joe Biden.

Datos preliminares del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indican una reducción de alrededor del 95 % en las aprehensiones de migrantes en la frontera suroeste en el año fiscal 2026. La Casa Blanca ha destacado la eliminación de liberaciones por la Patrulla Fronteriza y una caída histórica en cruces irregulares.

En el interior, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) reportó en octubre unas 2.2 millones de acciones de cumplimiento desde enero de 2025, que incluyen la revocación o terminación de estatus (entre ellas programas de Estatus de Protección Temporal o TPS para países como Venezuela, Haití y otros), denegaciones de extensiones y la emisión de notificaciones de comparecencia. El Migration Policy Institute (MPI) estima que el DHS completó alrededor de 980 mil deportaciones (remociones y retornos) en los primeros 18 meses del segundo mandato de Trump.

Esta cifra supera los promedios de los años de Biden, aunque queda por debajo del objetivo de un millón anual de la administración y de picos históricos como el de 2000. Una parte significativa corresponde a interceptaciones fronterizas, mientras que las detenciones interiores han aumentado. También se han registrado restricciones a la inmigración legal: tarifas elevadas en visas H-1B, ampliaciones de prohibiciones de viaje, reducciones drásticas en admisiones de refugiados (concentrados mayoritariamente en sudafricanos) y caídas en la emisión de visas de inmigrante.

Todo el anterior panorama puede encontrar un refuerzo político o un freno de parte de la oposición, los resultados de las elecciones de medio término dictarán la pauta a seguir en cuanto a políticas migratorias

Migración, un tema politizado

La investigadora académica, Sally Valladares, señaló a Proceso Digital que en cualquier escenario de resultados de las elecciones de este martes 03 de noviembre, es lamentable que el tema migratorio esté politizado.

Así fue en el mandato de Joe Biden y ahora también, señaló al tiempo que exhortó a tener reserva de los resultados.

Lo que está pasando en Estados Unidos en los últimos años es que ni el Partido Demócrata, ni los republicanos tienen una intención de dar respuesta a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados.

En cuanto a otros programas migratorios como el TPS existen expectativas más bajas. “Reitero hay que tener mucha reserva de lo que pueda ocurrir aún con lo que las encuestas dicen de la ventaja que tienen los demócratas sobre los republicanos”, expresó.

El debate y la opinión pública

La inmigración sigue siendo un tema de debate, aunque ha perdido peso relativo frente a la economía, el costo de la vida y otros asuntos como el conflicto con Irán. Encuestas como las de Reuters/Ipsos han mostrado una aprobación de Trump en el manejo de la inmigración en torno al 36 %, con un rechazo notable entre votantes latinos e independientes, y críticas a que las operaciones de cumplimiento “han ido demasiado lejos”.

Incidentes fatales que involucran a agentes federales han intensificado el debate. Los republicanos argumentan que la caída en cruces fronterizos valida su enfoque y acusan a los demócratas de favorecer fronteras abiertas, mientras que sectores demócratas critican el impacto en comunidades, la economía local y los derechos procesales.

El presidente conserva amplias facultades ejecutivas (órdenes, proclamaciones y veto), por lo que un cambio de mayoría no revertirá de inmediato las políticas vigentes. Sin embargo, el control del Congreso influye en el financiamiento, la supervisión, las confirmaciones de funcionarios y jueces, y la posibilidad de legislar. Si los republicanos mantienen ambas cámaras, pueden priorizar mayores recursos para detención, muro y tecnología, impulsar verificaciones de empleo más estrictas o codificar restricciones de asilo. Un Senado republicano facilitaría la confirmación de nominados alineados con el enfoque de cumplimiento.

Si los demócratas obtienen la mayoría en una o ambas cámaras (necesitan una ganancia neta de alrededor de cuatro escaños en cada una, según la composición actual), ganarían control de comités, poder de citación e investigaciones, y podrían usar el proceso de presupuesto para condicionar fondos a ICE o la frontera.

Un Congreso dividido suele generar bloqueo legislativo en inmigración, como ha ocurrido históricamente.

Cinco últimas elecciones

De su parte, el presidente de la Asociación 15 de Septiembre, Juan Flores,  dijo a Proceso Digital que las últimas cinco elecciones de medio término han seguido el mismo patrón, las ganan los opositores al Ejecutivo.

Sí estaba un gobierno presidido por el partido Demócrata, las elecciones las ganan los republicanos y si estaba un republicano las ganaba el partido Demócrata, cómo podría suceder este año, dijo el líder de la comunidad hondureña.

 No obstante, a su criterio las políticas migratorias ya están blindadas, por lo que existirá continuidad del endurecimiento de las medidas contra inmigrantes, acotó.

Sin embargo, con los demócratas en el control del Senado se podría debilitar el presupuesto para las instituciones migratorias, lo que de algún modo se traduciría en un freno a las políticas actuales.

Escenarios y continuidad

Históricamente, el partido del presidente suele perder escaños en medio término, y las encuestas nacionales recientes han mostrado ventajas demócratas en la boleta genérica, aunque el resultado dependerá de un número reducido de distritos y estados competitivos.

Independientemente del desenlace, las políticas ejecutivas en vigor (reducciones fronterizas, acciones de USCIS y prioridades de ICE) continuarán operando hasta que se modifiquen por vía administrativa, judicial o legislativa.

El voto del 3 de noviembre no altera casos pendientes de green cards o visas al día siguiente, pero sí define el margen de maniobra del Congreso para sostener el modelo actual de un endurecimiento en las políticas migratorias o presionar hacia un reequilibrio que combine control fronterizo con ajustes en vías legales y humanitarias.

En un tema tan polarizado, el resultado marcará si el enfoque de los últimos casi dos años se consolida o enfrenta mayores contrapesos institucionales. (RO)