«Enmascarados» y optimistas, los lavacoches hispanos vuelven a la brega

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El gerente del centro de lavado de vehículos Alicia Auto Spa, Edgar Romero, muestra a Efe el proceso de desinfección inicial de un auto este jueves en Laguna Hills, California. EFE/Luis Uribe

Los Ángeles – Con optimismo, mascarillas y algo de aprehensión por las nuevas circunstancias de trabajo, los «lavacoches» latinos están retomando sus labores al reabrirse varios de estos negocios en el sur de California.

Acostumbrado a luchar con dificultades en la vida, aun así para Saúl Vera fue una sorpresa cuando le dijeron que el negocio de lavado de autos en Laguna Hill, en el que trabaja desde hace varios años, tenía que cerrar por orden del gobierno y a causa de un enemigo invisible, el nuevo coronavirus SARS-Cov-2.

De pronto, la aprehensión se apoderó de él ante la posibilidad de no poder llevar el pan a su hogar, compuesto por su esposa y cuatro hijos. Pero para su alivio, el propietario de la empresa, David Delrahim, tuvo el noble gesto de ofrecer a los trabajadores de sus siete locales un respaldo económico.

«Estuvimos desempleados un par de meses pero el patrón estuvo al tanto de nosotros», dijo Vera a Efe, quien añadió que su esposa consiguió también unos ingresos adicionales.

Dos meses después, los empleados han vuelto a la brega, pero en medio de unas condiciones de seguridad sanitaria que jamás hubieran imaginado.

«YA NO NOS MIRAMOS A LA CARA»

Vera y más de una docena de trabajadores latinos han regresado al centro de lavado de vehículos Alicia Auto Spa, en Laguna Hills, en una atmósfera rara por los nuevos protocolos de seguridad, que incluyen guantes, tapabocas y la profusa utilización de desinfectantes.

«Un cliente me dijo que nunca había visto tanta gente con máscaras. Es un poco incómodo, pero uno se adapta», comentó.

«Cada uno de nosotros es casi irreconocible», agregó, en vista de que a su uniforme habitual que incluía una gorra y gafas de sol ahora se añaden ahora los guantes y tapabocas.

«Ya no nos miramos las caras», dijo su compañero Miguel Otero, que lleva tres años trabajando en el local y 17 «dentro del ramo», sobre la nueva normalidad que ha impuesto el COVID-19.

Resaltó que el cierre temporal en marzo los «afectó muy duro», en especial porque él y otros trabajadores no pudieron recibir la ayuda contemplada en el paquete de ayuda que aprobó el Congreso y firmó el presidente Donald Trump.

«La empresa nos hizo el favor de apoyarnos. Nos pagaban la mitad de las horas que antes estábamos trabajando», dijo.

Volver a trabajar lo hace sentir bien, dice Otero, «porque estamos ayudando a reactivar la economía, pero un poco extraño por las máscaras».

LA SALUD, LA GRAN PREOCUPACIÓN

Estar sanos es una prioridad y los trabajadores de este negocio se lavan las manos cada media hora y usan desinfectante, formas con las que, dice Vera, vencen el temor ante la nueva situación que «no sabemos cómo está».

Estados Unidos sobrepasa la cifra de 1,57 millones de casos confirmados de COVID-19 y la de 94.000 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Con el estado de Nueva York como gran foco de la pandemia, California se mantiene algo más atrás en la tabla con 86.197 casos positivos y 3.542 muertes, según cifras oficiales del Gobierno estatal.

Adriana Morga, madre soltera de un niño de cinco años, dijo a Efe que verse sin trabajo la hizo sentir «mal porque no hay ingresos», pero por otra parte fue bueno poder compartir más tiempo con su hijo, aunque siempre le rondaba el fantasma de enfermarse y contagiar a su pequeño.

Al frente del grupo de los trabajadores enmascarados está Edgar Romero, gerente del negocio desde 2017, pero con más de 15 años en el local en el que empezó desde lo más básico.

Con la responsabilidad de los clientes, el negocio y los trabajadores, Romero se siente seguro de que las cosas irán bien.

Alicia Auto Spa reabrió sus puertas ofreciendo a sus clientes, sin coste adicional, una desinfección inicial del vehículo, como resalta Mike Watson, gerente general de los siete locales.

A los autos, añade, les aplican un desinfectante industrial que no está disponible al público en el mercado y que deja el interior del coche libre de bacterias y virus, incluido el COVID-19.

«La desinfección inicial del vehículo es la nueva normalidad», enfatiza el gerente general, quien confía que siguiendo las pautas establecidas no deberían haber problemas.

Por lo pronto, Morga confiesa que se siente contenta de haber vuelto al trabajo «y poder hacer lo mejor para que todo salga bien».

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