Tegucigalpa – Una niña de 12 años murió de un paro cardíaco tras haber sido ultrajada sexualmente. El hecho ocurrió en la aldea Valle de la Cruz, Nuevo Celilac, Santa Bárbara.

La pequeña sufrió durante cinco días hasta que la fiebre y el dolor en sus piernas llevaron a su familia a internarle en un sanatorio materno-infantil en la localidad.

Como este caso, son muchas las niñas y las mujeres que sufren de violencia física, agresiones sexuales, maltratos sicológicos y diferentes tipos de vejaciones.

Feminicidios PD
Una mujer es asesinada en Honduras cada 23 horas este año.

Para el caso este viernes una mujer fue ultrajada sexualmente, luego asesinada y dejada en una cuneta en el barrio El Chaparro en Choloma.

En muchas ocasiones, los agresores están tan cerca de sus víctimas que comparten con ellas la vivienda.

Simultáneamente en la semana los crímenes cortaron la vida de mujeres en una aldea de Zambrano, Francisco Morazán; en la colonia Altos del Toncontín en la capital hondureña; en la aldea Cofradía, Francisco Morazán, así como en múltiples regiones del país.

Emergencia

Honduras padece una emergencia sanitaria por el COVID-19, pero la sociedad sufre de otra pandemia paralela: la violencia contra las mujeres, que cada vez se recrudece más.

Los feminicidios son uno de los problemas sociales que perjudicaban a las mujeres hondureñas antes del COVID-19, no obstante, con el confinamiento la violencia contra las mujeres en todas sus formas se ha agravado y en muchos casos termina con la muerte.

violencia contra mujeres HN
Durante la pandemia se ha acentuado la
violencia contra las féminas.

La violencia contra la mujer se incrementó reflejándose los problemas maritales, la inadecuada forma de manejar la presión y el estrés, que desencadena en la violencia doméstica e intrafamiliar.

A medida que transcurre el año y continúa el confinamiento, con una leve reactivación de labores, la violencia contra las mujeres seguirá alertan entendidos en esta problemática.

Solo en 18 días de septiembre, más de una docena de feminicidios se han registrado en Honduras.

Las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres claman por una campaña de concientización que elimine el pensamiento patriarcal que predomina en las sociedades.

Violencia normalizada

Para la sicóloga Issis Romero, la violencia contra la mujer ha sido normalizada atribuyéndola a problemas matrimoniales, sin embargo, causan decenas de muertes.

Proceso Digital
La sicóloga Issis Romero.

“Hemos normalizado estas agresiones pensando que son simples diferencias conyugales cuando son formas desadaptadas para hacerle frente a la presión, estrés, el estado de ánimo caótico con el que se enfrenta la población a la pandemia”, dijo.

Señaló que la pandemia causa problemas sociales y mentales, paralelos  a las muertes y contagios, que hacen que las personas estallen en ataques de pánico e impulsividad.

“Debemos apostarle a la educación, esta pandemia nos deja lecciones grandes, la mejor forma para evitar problemas sociales es con el sistema de salud y sistema educativo”, conjeturó.

Romero atribuyó que el aumento del consumo de las bebidas alcohólicas detona episodios de violencia, que pueden concluir en la pérdida de una vida.

224 feminicidios

Un promedio de 224 feminicidios ha reportado el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), a nivel nacional hasta julio.

Migdonia Ayestas indicó que cada 25 horas, una mujer pierde la vida en hechos violentos, es decir, 28 víctimas mensuales.

Ser mujer es un peligro latente en Honduras.

“Es una preocupación el hecho que se registren más muertes violentas de mujeres y sobre todo esas que están en manos de sus compañeros o parejas”, dijo Ayestas.

El municipio del Distrito Central, es el lugar con mayor número de feminicidios, seguido de San Pedro Sula, Choloma, La Ceiba, Choluteca y Yoro.

Denuncias

Solo el cinco por ciento del total de las denuncias de mujeres que sufren de violencia son atendidas por los distintos operadores de justicia del país para atender esta problemática, dijo Merlin Eguigure, coordinadora de la organización defensora de mujeres Visitación Padilla.

eguigure
Merlin Eguigure.

“De la gran cantidad de denuncias que se han recibido en el 911, apenas el cinco por ciento está teniendo la respuesta de las autoridades, eso indica, que la mayoría de las mujeres no tienen acceso a la justicia o a la protección de su vida”, explicó.

Sostuvo que el gobierno debe demostrar voluntad política y no simularlo para atender el problema de la violencia contra la mujer.

Eguigure dijo que el sistema 911 recibió 65 mil llamadas de petición de auxilio por violencia doméstica e intrafamiliar desde enero hasta agosto.

La defensora de los derechos de las mujeres solicitó la habilitación de más líneas de orientación a la violencia contra las mujeres y violencia intrafamiliar.

Señaló que las condiciones del confinamiento restringen a las mujeres en la búsqueda de protección o salida de su ambiente de violación, forzando a quedarse en una casa de cuatro paredes sometidas a maltratos.

Merlin Eguigurre clamó por políticas públicas que se encaminen a proteger la vida de las mujeres contra la violencia y sancionar a los agresores.

Reclamó que el Código Penal actual está orientado a castigar con penas blandas los delitos contra las mujeres.

La pequeña sufrió durante cinco días hasta que la fiebre y el dolor en sus piernas llevaron a su familia a internarle en un sanatorio materno-infantil en la localidad.

Como este caso, son muchas las niñas y las mujeres que sufren de violencia física, agresiones sexuales, maltratos sicológicos y diferentes tipos de vejaciones.

Feminicidios PD
Una mujer es asesinada en Honduras cada 23 horas este año.

Para el caso este viernes una mujer fue ultrajada sexualmente, luego asesinada y dejada en una cuneta en el barrio El Chaparro en Choloma.

En muchas ocasiones, los agresores están tan cerca de sus víctimas que comparten con ellas la vivienda.

Simultáneamente en la semana los crímenes cortaron la vida de mujeres en una aldea de Zambrano, Francisco Morazán; en la colonia Altos del Toncontín en la capital hondureña; en la aldea Cofradía, Francisco Morazán, así como en múltiples regiones del país.

Emergencia

Honduras padece una emergencia sanitaria por el COVID-19, pero la sociedad sufre de otra pandemia paralela: la violencia contra las mujeres, que cada vez se recrudece más.

Los feminicidios son uno de los problemas sociales que perjudicaban a las mujeres hondureñas antes del COVID-19, no obstante, con el confinamiento la violencia contra las mujeres en todas sus formas se ha agravado y en muchos casos termina con la muerte.

violencia contra mujeres HN
Durante la pandemia se ha acentuado la
violencia contra las féminas.

La violencia contra la mujer se incrementó reflejándose los problemas maritales, la inadecuada forma de manejar la presión y el estrés, que desencadena en la violencia doméstica e intrafamiliar.

A medida que transcurre el año y continúa el confinamiento, con una leve reactivación de labores, la violencia contra las mujeres seguirá alertan entendidos en esta problemática.

Solo en 18 días de septiembre, más de una docena de feminicidios se han registrado en Honduras.

Las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres claman por una campaña de concientización que elimine el pensamiento patriarcal que predomina en las sociedades.

Violencia normalizada

Para la sicóloga Issis Romero, la violencia contra la mujer ha sido normalizada atribuyéndola a problemas matrimoniales, sin embargo, causan decenas de muertes.

Proceso Digital
La sicóloga Issis Romero.

“Hemos normalizado estas agresiones pensando que son simples diferencias conyugales cuando son formas desadaptadas para hacerle frente a la presión, estrés, el estado de ánimo caótico con el que se enfrenta la población a la pandemia”, dijo.

Señaló que la pandemia causa problemas sociales y mentales, paralelos  a las muertes y contagios, que hacen que las personas estallen en ataques de pánico e impulsividad.

“Debemos apostarle a la educación, esta pandemia nos deja lecciones grandes, la mejor forma para evitar problemas sociales es con el sistema de salud y sistema educativo”, conjeturó.

Romero atribuyó que el aumento del consumo de las bebidas alcohólicas detona episodios de violencia, que pueden concluir en la pérdida de una vida.

224 feminicidios

Un promedio de 224 feminicidios ha reportado el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), a nivel nacional hasta julio.

Migdonia Ayestas indicó que cada 25 horas, una mujer pierde la vida en hechos violentos, es decir, 28 víctimas mensuales.

Ser mujer es un peligro latente en Honduras.

“Es una preocupación el hecho que se registren más muertes violentas de mujeres y sobre todo esas que están en manos de sus compañeros o parejas”, dijo Ayestas.

El municipio del Distrito Central, es el lugar con mayor número de feminicidios, seguido de San Pedro Sula, Choloma, La Ceiba, Choluteca y Yoro.

Denuncias

Solo el cinco por ciento del total de las denuncias de mujeres que sufren de violencia son atendidas por los distintos operadores de justicia del país para atender esta problemática, dijo Merlin Eguigure, coordinadora de la organización defensora de mujeres Visitación Padilla.

eguigure
Merlin Eguigure.

“De la gran cantidad de denuncias que se han recibido en el 911, apenas el cinco por ciento está teniendo la respuesta de las autoridades, eso indica, que la mayoría de las mujeres no tienen acceso a la justicia o a la protección de su vida”, explicó.

Sostuvo que el gobierno debe demostrar voluntad política y no simularlo para atender el problema de la violencia contra la mujer.

Eguigure dijo que el sistema 911 recibió 65 mil llamadas de petición de auxilio por violencia doméstica e intrafamiliar desde enero hasta agosto.

La defensora de los derechos de las mujeres solicitó la habilitación de más líneas de orientación a la violencia contra las mujeres y violencia intrafamiliar.

Señaló que las condiciones del confinamiento restringen a las mujeres en la búsqueda de protección o salida de su ambiente de violación, forzando a quedarse en una casa de cuatro paredes sometidas a maltratos.

Merlin Eguigurre clamó por políticas públicas que se encaminen a proteger la vida de las mujeres contra la violencia y sancionar a los agresores.

Reclamó que el Código Penal actual está orientado a castigar con penas blandas los delitos contra las mujeres.