La Covid-19, Eta e Iota paralizaron el libro hondureño, dice el escritor Julio Escoto

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El escritor hondureño Julio Escoto fue registrado al posar con varias de sus obras, durante una entrevista con Efe, en San Pedro Sula (Honduras). EFE/Germán Reyes

San Pedro Sula (Honduras) – El movimiento del libro en físico en Honduras está paralizado, pero se espera que se recupere en 2021, con el bicentenario de la independencia de la Corona española, cuando habrá muchas actividades culturales, dijo este lunes en entrevista con Efe el escritor hondureño Julio Escoto.

«Hay libros virtuales, presentaciones, conferencias culturales, pero el libro en sí, en manos de las personas, está detenido completamente, paralizado, lo que significa un deterioro económico muy fuerte para los autores», subrayó Escoto (1944), uno de los escritores centroamericanos más reconocidos.

Agregó que aún cuando en Honduras la venta del libro es reducida, siempre un escritor vende algunos ejemplares y recibe críticas, lo que representa un estímulo, pero «este año eso ha desaparecido completamente debido a la covid-19 y las tormentas Eta e Iota».

«Tenemos mucha fe de que 2021, por el bicentenario de la independencia, será de muchas actividades culturales y pueda ser más beneficioso», subrayó el autor de «La balada del herido pájaro», publicado en 1969 por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).

ANALFABETAS FUNCIONALES

Honduras figura entre los países latinoamericanos donde menos se lee, por lo tanto, la industria del libro subsiste más por el esfuerzo de las pocas editoriales, librerías y sus autores.

Escoto atribuye la poca lectura a «factores de tipo cultural, de gente que no lee, que es analfabeta funcional, que aprendió a leer y escribir, pero no volvió a leer, si acaso, con buena suerte, el periódico».

En Honduras tampoco hay estímulo a la lectura como en países vecinos como Costa Rica y México, donde hay editoriales universitarias, indicó el intelectual.

En esos y otros países, «el Estado estimula constantemente a los lectores y, cuando sale un libro, el Gobierno adquiere una cantidad de ejemplares para las escuelas, sus archivos, sus bibliotecas. Eso no lo tenemos aquí en absoluto, en ningún campo artístico, ya sea la escultura, la pintura y no digamos el sector editorial», enfatizó.

Escoto, con más de medio siglo escribiendo, recordó que en México, por ejemplo, una de las leyes señala que en todo edificio nuevo que se construya, reconstruya o sea remodelado, tiene que llevar por fuerza una obra artística, que puede ser en la pintura, escultura o la lectura.

Ese fomento a la lectura también se ve en grandes ciudades como Río de Janeiro y Buenos Aires, entre otras, acotó.

Para empeorar la situación del sector del libro, Honduras atraviesa una crisis económica», que ya era difícil antes de que se comenzara a propagar la pandemia de la covid-19, en marzo, a lo que en noviembre se sumaron las tormentas tropicales Eta e Iota.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Iota y Eta dejaron pérdidas por 1.879 millones de dólares.

Con tantos daños que ha sufrido el país en 2020, «el arte y la cultura en general están de capa caída, por lo que hay que ver qué hacer para levantarla», expresó Escoto, cuya última obra que ha publicado es «Downtown paraíso» (2019).

NUEVA EDICIÓN DE «LA BALADA DEL HERIDO PÁJARO»

Escoto, un «provocador cultural», se ha sumido un poco en la nostalgia en estos días, porque está presentando, de manera virtual, por la covid-19, una nueva edición de «La balada del herido pájaro», y otros cuentos, en un esfuerzo con la Editorial Guaymuras, medio siglo después de que salió a luz.

En esta obra, de la que críticos han valorado su gran aporte a la narrativa hondureña, Escoto provoca a los lectores comenzando por el nombre, sobre el que muchos le preguntan por qué no fue «La balada del pájaro herido».

El escritor intenta «hacer algo innovador, diferente», con cuentos que están basados en la realidad nacional en alguna forma, al menos en el ambiente, la personalidad y el territorio hondureño, que intentan y logran de alguna manera presentar esos temas, como «innovadores», 50 años atrás.

«Innovadores es una palabra que estoy usando bastante, pero es que así se califica el libro de ese momento, en 1969. Hay cuentos que tratan temas religiosos, en broma; el sarcasmo, incluso la prostitución, la violencia hondureña, y creo que esa es la razón también de que el libro haya motivado a los lectores, que se estaban viendo a ellos mismos», dijo Escoto.

Se trata, entonces, de «un libro de perspectivas en una época distinta y quizás con alguna frescura que había perdido el cuento hondureño en esos momentos», añadió.

«DOWNTOWN PARAÍSO» CONTINUACIÓN DE OTRA NOVELA

De «Downtown paraíso», Escoto indicó que «está viviendo aventuras» y recordó que es como una continuación de «Rey del albor madrugada» (1993).

La novela trata de un profesor de la Universidad de Cornell, que llega a Honduras y comienza a vivir aventuras muy particulares, inesperadas, incluso encuentros con la guerrilla, hasta persecución de la misma Embajada de EE.UU.

El profesor estadounidense quiere descubrir la verdad de lo que es este país, la complejidad que tiene su historia, su política, las razones de su atraso económico y por qué existe el subdesarrollo.

En la novela, eso le provoca al historiador situaciones peligrosas que se continúan en «Downtown paraíso», con el mismo personaje, que regresa diez años después a Honduras.

Al volver, se encuentra con una situación distinta, porque es un país de narcotraficantes y consumidores de drogas, con mucha pobreza, todavía, a pesar de que debería de ser una nación con mejor desarrollo porque tiene recursos.

«Downtown paraíso es una novela donde intentó trabajar con técnicas modernas y una perspectiva totalmente contemporánea en temas y la forma de escribirla», explicó el autor de «El árbol de los pañuelos» (1972) y «El génesis de Santa Cariba» (2007).

La «ociosidad obligada» por la covid-19 ha hecho retomar a Escoto otro proyecto, una novela que comenzó en 2011.

Se trata de la historia de dos personas de la tercera edad, de 70 años o más, que se encuentran después de mucho tiempo y saben que se han gustado, que se han querido durante largo plazo, pero nunca ha habido entre ellos una relación de ninguna clase.

Y aunque 70 años es mucho tiempo y quizá muy tarde para iniciar una relación de pareja, en la novela no lo es.

«Se me ocurrió colocar el encuentro de ellos en los días del golpe de estado (28 de junio de 2009, al entonces presidente Manuel Zelaya) y tengo una abundancia de escenarios de información, de datos, situaciones de ambientes que están surgiendo en la escritura de la novela, que creo que van a ser atractivos para los lectores, a quienes espero entregarles el libro en junio de 2021», apostilló.