Llegan los huracanes y el miedo a que quiebren los diques dañados por el muro

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Fotografía cedida por el comisionado del Precinto 3 del condado de Hidalgo, Everardo "Ever" Villarreal, donde se muestra la situación de las reparaciones en el dique de Río Grande, Texas. EFE/Everardo "Ever" Villarreal /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA/CRÉDITO OBLIGATORIO

Tucson (AZ) – La temporada de huracanes comienza hoy y con ella llegan las fuertes lluvias y el miedo a que se rompan alguno de los diques dañados por la construcción del muro fronterizo en Texas, por lo que el Gobierno federal trabaja a contrarreloj para repararlos y evitar así posibles inundaciones.

Durante la construcción del muro fronterizo con México que lideró el expresidente Donald Trump se derrumbaron parte de las protecciones a los diques que protegen a las comunidades fronterizas durante la temporada de lluvias en el condado de Hidalgo, donde viven unas 775.000 personas, en su mayoría en la ciudad de McAllen.

Después que el presidente, Joe Biden, ordenó suspender las obras del muro el pasado mes de enero, las empresas constructoras detuvieron todos los proyectos, incluyendo las reparaciones.

BRECHAS PELIGROSAS

La existencia de varias brechas en el sistema de diques se había convertido en una serie amenaza para los residentes de la región ante la posibilidad de intensas lluvias durante la temporada de huracanes, que se prevé más activa de lo normal.

Ante la inminente llegada de la época de lluvias de huracanes y tormentas tropicales, que el año pasado afectaron notablemente a la costa del Golfo de México, congresistas federales pidieron al Gobierno federal que acelerase el proceso de reparación ante el miedo a importantes inundaciones.

«Por el momento ya se repararon tres de estas brechas y ya se tiene un plan de emergencia desarrollado en caso de que pueda llegar una tormenta tropical o un huracán a esta región antes de que finalicen todas las reparaciones», dijo a Efe Everardo Villarreal, comisionado del condado de Hidalgo.

Estas brechas abarcan un total de 13 millas de largo de la frontera, poniendo en riesgo alrededor de 250.000 residentes de esta comunidad, aunque, asegura Villarreal, el Gobierno federal está trabajando «rápidamente» para «responder de inmediato ante cualquier peligro de inundación».

Este sistema de diques fue construido para proteger a la región del condado de Hidalgo de las inundaciones estacionales y un posible desbordamiento del río Grande, o río Bravo como se lo conoce en el norte de México.

REPARACIONES DE URGENCIA

En declaraciones enviadas a Efe, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo a Efe que los contratistas ya presentaron el plan de reparaciones, el cual se encuentra en marcha para hacer las reparaciones lo más rápido posible.

Y dejó en claro que estas reparaciones de ninguna manera implican ampliar el actual muro fronterizo, siguiendo así con las órdenes del presidente Biden.

Entre los planes de emergencia en caso de la amenaza de una fuerte tormenta es mezclar la tierra con un compuesto para que se endurezca rápidamente en caso de caiga lluvia.

También cuentan con paredes inflables que se podrían colocar en zonas que se encuentran en riesgo en caso de que un huracán llegara a embestir esta región, muy cercana al Golfo de México.

La respuesta del Gobierno federal se debe en gran parte a la fuerte presión de políticos de Texas, incluyendo al congresista demócrata Henry Cuellar.

Esta no es la primera vez que una comunidad fronteriza se podría ver afectada por fallas relacionadas a la construcción del muro fronterizo.

En julio de 2014 una intensa lluvia derribó un segmento de la valla fronteriza al oeste de la población de Nogales, en Arizona.

El fuerte torrente derribó alrededor de 18 metros de la barrera metálica provocando inundaciones en ambos lados de la frontera.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) pronostica una temporada de huracanes en el Atlántico superior a lo normal, con entre 13 y 20 tormentas, de las cuales entre 6 a 10 podrían convertirse en huracanes.

La temporada de huracanes será una prueba de «fuego» para partes del muro construido en Texas que activistas y defensores del medio ambiente consideran podría contribuir a provocar inundaciones en estas regiones, al bloquear el cauce natural del agua debido a la acumulación de escombros y redirigiéndola hacia urbes cercanas.