Preocupa a Médicos Sin Fronteras violencia contra migrantes en Guatemala

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Tegucigalpa – La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) expresó este jueves su preocupación por la violencia en Guatemala contra los miles de migrantes, en su mayoría hondureños, que la semana pasada entraron a ese país con la idea de llegar a Estados Unidos.

«Desafortunadamente, esto no es más que la punta del iceberg. La violencia contra la población migrante es generalizada y crónica; MSF responde anualmente a miles de personas que sufren de las severas consecuencias físicas y psicosociales de la violencia encontrada a lo largo de la ruta hacia Estados Unidos», indicó el ente humanitario en un comunicado.

MIGRANTES ATENDIDOS POR MSF CON INDICIOS DE VIOLENCIA

Los migrantes fueron agredidos con palos y gas lacrimógeno, en dos ocasiones, en Chiquimula, Guatemala, donde fueron dispersados, lo que obligó a los hondureños a retornar a su país, al que muchos dicen que no desean volver porque su objetivo es llegar a Estados Unidos para conseguir trabajo.

Según las autoridades guatemaltecas, más de 9.000 hondureños entraron de manera irregular a ese país, aunque según fuentes oficiales, serían alrededor de 4.000.

MSF señaló que solo durante las dos primeras semanas de enero, 916 personas llegaron Coatzacoalcos, uno de los seis puntos asistencia de la organización en México, luego de «haber sobrepasado innombrables obstáculos e incidentes».

Como parte de su respuesta a emergencias en Honduras, el 14 y 15 de enero MSF ofreció atención médica preventiva y de primeros auxilios a la población migrante que buscaba escapar de las consecuencias humanitarias ocasionadas por los huracanes Eta e Iota, y la crisis asociada a la pandemia de covid-19.

Honduras vive una creciente pandemia de covid-19 desde marzo de 2020 y los efectos de los daños que dejaron Eta e Iota, en noviembre de ese mismo año.

Según MSF, al conversar detalladamente con algunos de los migrantes, se comprobaron también «indicios de violencia y violencia sexual como causales de su salida».

«Entre la población atendida había un número significativo de mujeres, niños y otras poblaciones vulnerables. Algunos, sensibles a los riesgos del camino, compartieron su intención de viajar en grupo para mejorar su seguridad», añade el comunicado.

Médicos Sin Fronteras ha brindado ayuda en la prevención de salud y aliviar los daños que pudieran enfrentar en su trayecto los migrantes con cuatro equipos de su personal distribuidos entre las principales terminales de autobuses, en la ruta de los migrantes y la frontera con Guatemala, además de asistencia médica, psicológica, trabajo social y promoción sanitaria a las personas.

Además, le proporcionó a los migrantes 3.070 diferentes kits médicos preventivos para adultos, mujeres, embarazadas, menores de 5 años y menores entre 5 y 15 años.

También distribuyeron agua, kits de higiene y bioseguridad, así como kits para casos de violencia sexual.

Los equipos médicos realizaron 100 consultas médicas, atendieron 10 consultas grupales de salud mental, 28 consultas de primeros auxilios psicológicos para contención emocional y se brindó  información de reducción de riesgos a más de 250 personas, dijo la coordinadora de proyecto para MSF en Choloma, norte de Honduras, Paula Vázquez.

TRATO DIGNO Y SEGURO PARA LOS MIGRANTES

Los migrantes aducen que se van de Honduras por falta de empleo y la agudización de su situación de pobreza por la pandemia de covid-19 y los daños que les causaron Eta e Iota.

Desde el año 2003, MSF atestigua las consecuencias de la violencia en la población hondureña y la falta de servicios médicos y psicológicos especializados, fenómenos que son igualmente causa del desplazamiento forzado y que se repiten a lo largo de la ruta migrante.

Por eso, MSF aboga para que los gobiernos aseguren que todos los migrantes tengan un trato digno y seguro durante su viaje, tanto dentro como fuera de los desplazamientos colectivos.

La institución, que desde 1974, luego del paso del huracán Fifí brinda asistencia en Honduras, reafirmó la necesidad de ofrecer una respuesta integral que incluya acceso a servicios de salud, protección y asistencia humanitaria por parte de todos los países involucrados.