Tegucigalpa sedienta y sin respuestas duraderas

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Tegucigalpa – La capital hondureña está sedienta y las respuestas parecen lejanas. Cada año la problemática se torna más dramática y este 2020 adquiere dimensiones aterradoras plasmadas en el mínimo nivel de los embalses que provén a más de 1.5 millones de pobladores.

– Las autoridades han señalado que los racionamientos serán cada vez más severos en toda la capital.

– Existe un mapeo del manto acuífero donde se identificaron 30 pozos que podrían ayudar a aminorar la crisis.

Al menos un millar de barrios y colonias componen el Distrito Central. En la ciudad existe un déficit del 55 % de agua, una cifra alta que hace pronosticar una crisis sin precedentes.

Actualmente la ciudad se abastece del embalse superficial de El Picacho con una producción de mil litros por segundo, de allí se abastecen el 20 por ciento de los capitalinos. La represa de Los Laureles provee agua a un 35 por ciento de los habitantes de la capital (13.5 millones de metros cúbicos en su máxima capacidad con la cortina inflada) y el embalse de la Concepción dota del vital liquido al 45 por ciento a los pobladores (36 millones de metros cúbicos).

Embalse superficial El Picacho

Los barrios en desarrollo constituyen la principal presión social para el abastecimiento de agua. La ciudad urge de construcción de nuevas represas como Jiniguare (planos existentes), Jacaleapa (cuenca río San José), Guacerique (aguas arriba) y el fortalecimiento de la cuenca superficial de El Picacho

Expertos consultados coinciden que la solución a la problemática de agua en la capital se resuelve con la construcción de la represa del Río El Hombre, en el Valle de Amarateca que tendría capacidad para 100 millones de metros cúbicos.  

Mientras las autoridades proyectan utilizar un coctel de recursos externos proveídos por el Banco Mundial y el BID para pagar el pasivo laboral a 1,800 empleados del SANAA, los conocedores proponen invertir estos fondos para crear nuevos embalses que abastezcan a la ciudad.

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Cisternas para abastecer

Las zonas altas del Distrito Central son las que más recientes la sequía, ahí los pobladores son abastecidos mediante camiones cisternas que cada vez encarecen más el precio del agua.

Se estima que la situación se agudizará principalmente en febrero, marzo y abril porque el calor es más fuerte, aparte de ello, los incendios forestales se incrementarán, lo que provocará que los racionamientos se vuelvan más severos.

En la colonia Divanna, donde se encuentra ubicado una de los principales sedes abastecedoras de las cisternas que pueden verse cada día decenas de tanques que hacen turno para adquirir el producto, que luego revenden en los barrios y colonias que no tienen acceso a este servicio básico.

Paradójicamente en la colonia Divanna se han realizado constantes manifestaciones de pobladores reclamando el vital líquido.

Victoria Amador

Victoria AmadorDoña Victoria Amador, una habitante de la colonia Divanna, dijo que la falta de agua es un gran problema al cual no le encuentra salida.

La entrevistada manifestó que la distribución del agua es uno de los problemas que ellos han enfrentado por años. Actualmente allí reciben el vital líquido una vez por semana y por lapso de horas.

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Olga CanalesOtra de las ciudadanas consultadas es Olga Canales, quien manifestó el problema de la falta de agua es por qué no llovió lo suficiente el año pasado y esto ha generado que los racionamientos se agudicen.

“Lo que debemos hacer es cuidar el agua, porque si tenemos la derrochamos y si no la tenemos pues debemos aprender a cuidarla”, apuntó.

En las instalaciones del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), donde se abastecen los camiones cisternas también llegan pobladores de la zona con sus baldes para obtener el preciado líquido.

¿Magnates del agua?

Óscar Montes

Óscar MontesAnte la escasez de agua, Proceso Digital indagó con Óscar Montes, un  conductor y dueño de vehículo cisterna, quien dijo que en los próximos meses la situación del agua se pondrá critica para los vendedores y para la ciudadanía, porque los embalses están semivacíos.

Detalló que a los vendedores los han cuestionado y los señalan como los magnates del agua, pero justificó que ellos día a día se ganan la alimentación de sus familias y la de las personas que trabajan con ellos en la venta.

Detalló que un camión cisterna, que agarra dos mil 500 galones del vital líquido, lo adquieren en el SANAA a 250 lempiras, pero dependiendo al lugar donde se vaya a vender ellos valoran el precio de venta por barril.

Los usuarios del servicio han denunciado que el precio del barril de agua se cotiza entre 50 y 100 lempiras y que el mismo varía dependiendo de la dificultad de acceso en sus viviendas.

“Hay muchas personas que denuncian que el barril se vende muy caro, pero la verdad es que no es así, si bien nosotros compramos la cisterna a 250 lempiras, si vamos a lugares largos o partes altas no podemos vender el barril de agua barata, ya que tenemos que pagar al ayudante, que en este caso serían dos, más el conductor, la gasolina, la depreciación del vehículo, el pago de la extorsión, impuestos al Servicio de Administración de Rentas (SAR) y el permiso que se paga en Salud anualmente, que no baja de dos mil lempiras”, señaló el vendedor de agua Montes.

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Agregó que los racionamientos de agua han llegado hasta ellos porque antes podían hacer hasta cinco viajes si era posible, pero ahora solo pueden llenar un máximo de dos o tres veces al día, sin embargo para conseguir tres viajes deben de estar haciendo fila desde las 9:00 de la noche para ser de los primeros en hacer el llenado a las 6:00 de la mañana.

Indicó que el SANAA solo les proporciona el servicio de lunes a viernes de 6:00 a 12:00 del mediodía en el sector de La Divanna y se atienden unos 200 carros cisternas solo en esa zona, al tiempo que dijo que cada camión cisterna tiene permiso de operación.

Usuarios del servicio han señalado que en ocasiones han tenido que pagar entre 1,400-1,600 lempiras por la cisterna de agua.

En tanto Oscar Montes dijo que “la venta de una cisterna de agua anda entre los 800 y 900 lempiras, lógico no todos utilizan los mismos precios, como dije, entre más alta sea la zona donde vive el cliente el precio aumenta porque las calles no están muy buenas, los muchachos (pandillas) en cada esquina piden dinero para dejarlo pasar a uno y poder vender tranquilo; en la zonas bajas, el agua se vende más barata porque solo se necesita un ayudante, se gasta menos gasolina y rápido puede venir uno a llenar nuevamente”, argumentó.

Este proveedor de agua  dice que las rutas que más demandan su producto son las colonias Ulloa, Nueva Suyapa, Divino Paraíso, El Pantanal, El Mogote, Generación 2000, entre otras.

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Compra de barriles

Ante la escasez de agua, los capitalinos también buscan la forma de almacenar el líquido durante este periodo veraniego, por lo que adquieren barriles y mini cisternas para mantenerse abastecidos, lo que también ha encarecido los precios de los recipientes de almacenamiento.

Los barriles y mini cisternas tienen precios que oscilan entre los 400 y dos mil 500 lempiras, pero en general estos productos no reúnen las condiciones adecuadas.

Una importante cantidad de estos barriles han servido para almacenar productos químicos, fertilizantes y materias inflamables, cuyos efectos pueden prevalecer en el tiempo.

Uno de los vendedores señaló que las personas en esta temporada compra los barriles para almacenar un poco más de agua ante los severos racionamientos que se pronostican.

Embalses

Los embalses de la capital tienen una lectura muy por debajo de los niveles mostrados a esta misma fecha de 2019, razón por lo cual se presagia una situación dramática.

Los Laureles alcanza el 77 por ciento de su capacidad, es decir unos 8.16 millones de metros cúbicos. Mientras que La Concepción registra el 41 por ciento, equivalente a 15 millones de metros cúbicos.

Autoridades del SANAA han advertido que la reserva de agua únicamente alcanza para suministrar a los pobladores hasta la primera semana de mayo, a partir de ahí el futuro es incierto en el caso que no se presenten lluvias.

Racionamientos severos

El alcalde capitalino Nasry Asfura señaló que los racionamientos tienen que ser severos para poder brindar el servicio hasta mayo, mes que se espera comiencen las lluvias.

“Si seguimos con los racionamientos que tenemos, que deben de ser estrictos, podemos hacer que el agua que tenemos en estos momento llegue hasta mayo”, dijo el edil.

El alcalde señaló que “no podemos darnos el lujo de soltar el agua de las represas si estamos en una situación dramática”.

Dijo que con la medida se acostumbrará a la población a darle mejor uso al agua y no derrocharla como se acostumbró años atrás.

Medidas extremas

Por su parte, el titular de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Gabriel Rubí, dijo que los pronósticos que se vienen en el verano son drásticos, es por ello que se extiende la emergencia por sequía.

Recordó que el año pasado las represas mostraban una mayor afluencia.

El funcionario hizo un llamado a la ciudadanía a cuidar el uso del agua principalmente la de consumo doméstico, que representa el 23 por ciento de las pérdidas que se tienen en la capital.

“Si las temperaturas han aumentado dos grados en el mundo, tenemos que estar preparados porque los incendios forestales se podrán incrementar y es un flagelo que se debe de combatir, asimismo, el ciudadano debe de denunciar si hay derroche de agua en cualquier zona de la capital”, arguyó.

Agregó que a mediano y largo plazo se tiene establecida la construcción de represas y embalses para evitar este tipo de crisis en años venideros.

Perforación de pozos

En comunicación con Proceso Digital, el exgerente del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado (SANAA), Roberto Zablah, dijo que la problemática de escasez de agua en la capital hondureña se soluciona con la perforación de 30 pozos en puntos ya identificados.

Explicó que están ubicados 30 puntos en zonas estratégicas de la ciudad. “No queda más que abatir el manto acuífero de Tegucigalpa, poner al servicio de los capitalinos estos 30 pozos y se logrará atenuar la problemática”, adicionó.

Cabe mencionar que el agua de estos pozos no es de óptima calidad, pero bien puede usarse para labores domésticas.

Calificó como oportuna la declaratoria de emergencia por parte del gobierno ante esta problemática que abate a más de 1.5 millones de personas que viven en el Distrito Central.

El exfuncionario ahondó que el SANAA produce 87 millones de metros cúbicos anuales y solo factura 45 millones, “lo demás se pierde porque colapsaron los sistema, tampoco podemos seguir cobrando tarifa promediada al 65 por ciento de la población”.

“Si no hay racionamientos y no se optimiza este recurso, será difícil la situación de la capital hondureña”, aseveró Zablah.

Por su parte, el gerente de la Cámara Hondureña de la Industria y la Construcción (Chico), Silvio Larios, manifestó que modificarán los procesos constructivos ante la crisis por la escasez de agua, lo que equivale a decisiones técnicas que permitan un servicio oportuno.

Así, la vida de los capitalinos discurre entre una profunda sequía y sin visos de una solución duradera.

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