Y España salió a la calle

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Madrid – España salió a la calle en una gran fiesta y una gran avalancha. Tras siete semanas de confinamiento por la pandemia de coronavirus, millones de personas por fin pudieron dejar sus hogares este sábado para pasear y hacer deporte.

Salieron por avenidas, calles, caminos y playas, y tal fue la oleada que con cierta frecuencia era imposible respetar la distancia de seguridad, en ocasiones incluso yendo en grupo y muchas veces sin la mascarilla recomendada para protegerse del agente infeccioso.

«Es como una liberación», reconoció aliviado a Efe un ciudadano de Madrid que pasó casi dos meses confinado en su casa, saliendo únicamente, y de forma breve, a tirar la basura y comprar alimentos, o pasear al perro (algo que no todos tienen la oportunidad de hacer).

Equipados con sus ropas deportivas para correr o pedalear, o con vestimenta corriente para salir a pasear, y ayudados por el tiempo casi veraniego que hoy predomina en todo el país, los españoles llenaron las calles que durante tanto tiempo estuvieron semidesiertas.

Por todo el país, los ciudadanos mostraron reacciones de alegría y satisfacción: Una impresión «muy chula» o «La sensación es que parece que fue ayer cuando corriste por última vez», dijeron algunos de ellos a Efe.

Desde el pasado domingo ya podían salir a pasear una hora diaria los menores de 14 años, acompañados de un adulto.

Esta relajación de las estrictas medidas de emergencia para combatir la pandemia se enmarca en el inicio de una apertura muy limitada de pequeños comercios y negocios de hostelería a partir del próximo lunes.

Ese mismo día, los deportistas profesionales podrán comenzar a realizar sus entrenamientos, pero de forma individual.

Esta apertura progresiva, que se aplicará por fases en zonas diferentes del país en función de sus avances, llega después de que la pandemia parece bajo control en España. Los nuevos casos divulgados hoy muestran un aumento diario de casos del 0,6 por ciento, frente al 35 % de los peores momentos.

PANDEMIA BAJO CONTROL, PERO SIN COMPLACENCIA

La enfermedad «está siendo controlada», afirmó hoy el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, durante una conferencia de prensa en la que quiso evitar un exceso de confianza, al insistir en que «el virus no se ha marchado. El virus sigue ahí».

A pesar de la tendencia positiva, España superó hoy la simbólica cifra de las 25.000 muertes por coronavirus, en concreto 25.100, tras sumar otros 276 fallecimientos este sábado, informó el Ministerio de Sanidad. El total de casos confirmados es de 216.582.

Aunque el retorno a la normalidad no llegará, si lo hace, hasta finales de junio, la posibilidad de salir aunque sea brevemente es un enorme paso para la salud física y mental de decenas de millones de habitantes de este país.

LOS ESPAÑOLES SUFRÍAN EL DURO CONFINAMIENTO

Para los españoles, seres sociales por naturaleza, este confinamiento está siendo especialmente duro.

Y aunque todavía no pueden ir a bares y restaurantes con sus amigos y compañeros de trabajo, y tampoco celebrar comidas con sus familias, el relajamiento de hoy supuso un gran alivio.

Aunque el baño está prohibido, también se pudo caminar por las playas, tan deseadas siempre por los españoles. Y quienes viven en la costa pudieron practicar surf, incluyendo algunos deportistas profesionales.

El Gobierno estableció una serie de franjas horarias escalonadas para los grupos de población en función de las edades (niños, adultos y ancianos y enfermos crónicos) para evitar grandes concentraciones de gente y proteger a los más vulnerables.

Estas limitaciones no rigen para las poblaciones de menos de 5.000 habitantes.

También se limitaron los paseos a un kilómetro de distancia del domicilio y durante una hora, y el deporte al municipio de residencia, y se insistió en el respeto a la distancia de seguridad.

A todos estos ciudadanos Pedro Sánchez les instó a tener «prudencia y responsabilidad» para respetar las normas establecidas y evitar un nuevo rebrote de la pandemia en España.

Aún así, y a pesar del despliegue de policías y voluntarios de Cruz Roja, y de que la mayoría de la gente se esforzó por cumplir la distancia social, no fueron pocos los casos de aglomeraciones o de gente que salió en grupos.

Una imagen muy simbólica se vio en Barcelona, cuando los trabajadores del Hospital del Mar salieron de su turno de noche para ver a una turba de madrugadores corriendo por el paseo marítimo de la ciudad.

«Tía, la gente no para de rozarme. Puto asco», se lamentaba una corredora barcelonesa.

Como reconoció a Efe una residente de una zona campestre de Galapagar, una localidad a 35 kilómetros de la capital, el camino por el que transitaba parecía «la Gran Vía de Madrid». EFE

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