Túnez – Los guardacostas tunecinos interceptaron un total de 2,068 personas, entre ellas 1,879 de países subsahariano entre el 27 y 29 de junio, en la ruta migratorio del Mediterráneo central, informó hoy la Guardia Nacional Tunecina.

El Consejo Europeo de esta semana abordó una propuesta integral de financiación para un acuerdo de asociación con Túnez, centrado en combatir la migración irregular y la lucha contra los contrabandistas, cuyo detalle no ha trascendido.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó durante su viaje este mes Túnez diversas líneas de financiación, entre ellas 100 millones de euros para rescate y retorno en el Mediterráneo. Francia ha sumado otro 25.8 millones para medidas de migración.

Además, Bruselas ha ofrecido 900 millones de euros, más 150 millones adicionales en apoyo presupuestario, para garantizar la estabilidad económica y financiera del país, cuya deuda pública ha alcanzado el 77% del PIB.

Sin embargo, esta asistencia financiera está condicionada a la obtención del préstamo del FMI de 1,900 millones de dólares a cambio de un paquete de reformas que Said, criticado por su deriva autoritaria, ha rechazado aplicar hasta ahora por considerarlos «dictados» del exterior.

El presidente tunecino, Kais Said, se opone a que su país sea «el guardián de fronteras» para la Unión Europea y ha advertido de que «no aceptará un arreglo de inmigrantes en su suelo».

En febrero, el mandatario acusó a la comunidad subsahariana de formar parte de un complot para cambiar la identidad «arabo-musulmana», lo que desató una ola de racismo que, según organizaciones locales, hacen de Túnez un «país no seguro» para la devolución de migrantes y solicitantes de asilo.

Túnez, junto a la vecina Libia, concentra más del 90% de las salidas de los migrantes que alcanzan las costas de Italia, donde han llegado más de 60,300 personas en lo que va de año, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).